Un crimen oculto a simple vista

Una de las cosas que he aprendido en los Estados Unidos es que quienes vivimos en este país, incluidos quienes nacieron aquí o vinieron como inmigrantes para trabajar o reunirse con la familia, o como refugiados huyendo de condiciones terribles en sus países de origen, compartimos mayoritariamente un espíritu de generosidad hacia el prójimo.

Por eso quiero hablarles de un problema extremadamente serio, presente en muchas de nuestras comunidades, y donde ser un buen samaritano no sólo es deseable sino vital. Me refiero a la trata sexual de personas de mi país natal, México, pero también de muchos otros. Nueve de cada 10 víctimas de trata, con alguna conexión a México o Centroamérica, son mujeres y casi la mitad, menores de edad.

La trata sexual no es solo un asunto en el que las mujeres vienen a los Estados Unidos para dedicarse al comercio sexual. ¡Nada de eso! Hay que decirlo con toda claridad, es una actividad perpetrada por redes criminales transnacionales donde primordialmente, mujeres y niñas, son atrapadas con engaños y amenazas, esclavizadas y forzadas a la prostitución.

Estamos hablando de mujeres inocentes que son controladas y obligadas a través de violencia, amenazas, intimidación, deudas impagables y otras formas de abuso.

Se trata de una forma moderna de esclavitud que lastima doblemente, no sólo por privar de su libertad plena a mujeres, sino porque la mayoría de las víctimas son usualmente personas en situaciones de vulnerabilidad económica o social, o que han sido objeto de algún tipo de abuso en sus hogares.

Afortunadamente, desde hace una década, Polaris ha dedicado sus esfuerzos a confrontar el problema de la trata de personas originada desde México y otros países latinoamericanos, a través de la Línea Nacional Contra la Trata de Personas.

Gracias al apoyo de familiares y amigos de las víctimas, así como de buenos samaritanos, Polaris ha logrado devolver la libertad a muchas personas. Durante la última década, la organización ha conectado a más de 1,500 jóvenes de este tipo de trata para recibir atención y por lo menos 400 casos han sido remitidos a autoridades de confianza a través de la Línea que opera Polaris.

Su nueva campaña se llama “Únete a la Solución”, porque al menos una de cada tres víctimas de esta forma de trata tiene acceso a sus amigos o familiares durante su cautiverio, de allí que estos sean una pieza clave como punto de contacto con la Línea Nacional. En otros casos, los vecinos o conocidos pueden ser cruciales para ayudar a rescatar a las víctimas.

Es por eso que uno de los objetivos centrales de la campaña es ayudar a identificar a las personas que pueden ser víctimas de la trata de personas, por ejemplo, alguien que muestre evidencia de abuso, como moretones o marcas en su cuerpo, que permanezca aislada de su familia o comunidad, siempre vigilada, sin control de sus documentos o de su teléfono celular o que reciba visitas de hombres desconocidos con frecuencia.

Así que si sabes de una posible víctima, ¡no lo ignores y contacta a la Línea Nacional! Todos podemos ser parte de la solución para erradicar el problema de la trata de personas en nuestras comunidades, poniendo nuestro grano de arena para ayudar a las víctimas a través de la Línea Nacional Contra la Trata de Personas, un recurso gratuito, totalmente confidencial, anónimo y que ayudará a cualquier persona que llame.

No lo olvides, reportar un caso de trata de personas es una responsabilidad moral de cada uno de nosotros. Y no podemos, ni debemos, hacernos de la vista gorda.


Para más información visita www.laredhispana.org

Log in to comment