Tradición, misticismo y música afro-venezolana hacen vibrar a Washington DC

Betsayda Machado y la Parranda El Clavo suma tres giras a lo largo por el territorio estadounidense

Un escenario con fondo multicolor, lleno de aves, culebras, cuerpos desnudos, figuras geométricas y algunos rostros con cabellos al estilo afro es lo primero que se observa al entrar a Tropicalia en Washington DC. Ese sería el lugar donde por segunda vez se presentaría un grupo musical venezolano muy particular, de esos que se quedan en el corazón del público asistente, por su presencia y particulares notas musicales, sobre todo en el de los venezolanos exiliados ante la mayor crisis humanitaria que vive el país caribeño.

Betsayda Machado y la Parranda El Clavo es el nombre de la agrupación que pisa suelo washingtoniano, luego de haber cantado en Baltimore, Maryland. Los sueños de sus integrantes parecen estar cumpliéndose, con una larga lista de ciudades de EEUU recorridas entre los últimos dos años y tres giras realizadas, incluída la actual. En Barlovento estado Miranda, Venezuela, han dejado sus afectos, ante un país profundamente quebrado en lo político, económico y social. Hasta ahora no han tenido problemas para entrar y salir, pero dicen sentir ese “miedito” al pensar en el tema.

Estos artistas en pleno florecimiento representan la tradición de muchos años de la cultura afro-venezolana, con una gran carga de misticismo, que ahora expanden por el mundo. Han ido a Canadá, recorrido EEUU de punta a punta y hasta Polonia fue testigo de la increíble voz de Betsayda, acompañada por una representación de la parranda de ese pequeño pueblito en Barlovento, llamado El Clavo, a tan solo una hora de Caracas, la capital de la nación.

“A pesar de que todavía esta experiencia es reciente para nosotros, tenemos el miedito por todo lo que acontece en Venezuela de que en algún momento esto se ponga más complicado, pero ya llevamos una serie de países y ciudades, más las que nos faltan. Tenemos esperanza y vamos a seguir con esto hasta que Dios lo permita”, dice Machado.

La alegría contagió al público al punto de animarse a bailar en una círculo que iniciaron José Gómez y Nereida Machado, ambos parte de del cuerpo de baile, quienes también cumplen otras funciones de percusionista y vocalista respectivamente. Ella, con una hermosa voz al igual que su hermana Betsayda, se encarga de transmitir corporalmente los ritmos que emanan de los tambores, furruco (bajo), charrasca y otros instrumentos autóctonos.

“La idea de la Parranda surge por la zona, ya que en el pueblo no existía como tal, sino que se tocaba en un sitio música navideña, pero entre tres o cuatro personas nos pusimos de acuerdo y nos reunimos a las 12 del día para iniciar el recorrido de casa en casa”, comenta Asterio Betancourt, quien además de percusionista es fundador de la Parranda El Clavo originaria. La celebración termina a las 12 de la noche.

Precisamente al hablar de los sueños y aspiraciones que se van cumpliendo, Oscar Ruiz da el crédito al mánager, Juan Souki, un venezolano que descubrió al grupo y se propuso sacarlos del pueblo en una aventura que ellos mismos jamás se imaginaron.

Log in to comment