La competencia y nuevos retos de los Redskins

Washington también optará por dar espacio y atención a lo que su dupla ofensiva debería brindar

La temporada 2018-2019 de la NFL toma forma para lo que será otro periodo de acción en la disciplina más seguida de los Estados Unidos. Ya con el primer choque de pretemporada celebrado y que se saldó con un triunfo de los Ravens de Baltimore 17-16 sobre los Bears de Chicago, el resto de los equipos planifica su puesta en escena.

En el caso de los Redskins de Washington, su primer compromiso previo al comienzo de la zafra será nada más y nada menos que contra los Patriots de Nueva Inglaterra, el conjunto más dominante de la liga en los últimos años.

Con siete finales desde 2003 y cuatro títulos de Super Bowl, el cuadro de Massachusetts no conoce de desprecio; todo lo contrario, desde que en el inicio del milenio diera los primeros pasos de una histórica hegemonía, es casi imposible descartarlos en el análisis de la temporada, pese al ida y vuelta de sus piezas, aunque la llave Bill Belichick-Tom Brady siga inmaculada.

Pero esto es lo mejor que puede sucederle a los Redskins. El cuadro aborigen, que el año pasado dejó marca de 7-9, no alcanzó el boleto al playoff, una asignatura pendiente a cumplir en la campaña próxima a subir su telón.

Defensiva irregular

Para el estudio de los Redskins vale la pena apuntar en primer lugar a su línea defensiva. Tal vez, la pata floja de una mesa que busca estabilidad y que al detectar el problema buscará soluciones en pro de mejores resultados en la 2018-2019.

Pese a tener un mejor récord que los Giants de Nueva York (3-13), los de Washington recibieron la misma cantidad de puntos que el combinado de la Gran Manzana, 388. Ese aspecto quedó tatuado en el cuerpo técnico, que entendió que desde ahí partiría una planificación estructurada y gradual que tiene la misión de sacudirse las críticas de sus males defensivos.

En la Conferencia Nacional no hubo otra franquicia que viera acumular más unidades en contra que estos dos, una situación que pretenden borrar.

Frente a ellos, ese primer duelo de pretemporada lo medirá ante un rival perfecto para probar si esta grieta sigue abierta, y en caso de que así sea, aplicar las medidas necesarias para subsanar la crisis protagonizada en la 2017-2018.

Los Patriots, caracterizados por ofensivas letales, fueron segundos en puntos anotados el año pasado en toda la liga, superados nada más por los Eagles de Filadelfia, campeones de la temporada y precisamente un rival de zona, en el Este de la NFC, de Washington.

La nueva competencia

El Super Bowl obtenido por los Eagles dejó en alto un nuevo manifiesto: la ofensiva de los alados no dará tregua este año. Si a esto se suma que los Giants no han dejado de anunciar que harán borrón y cuenta nueva tras la estrepitosa 2017-2018 y que los Cowboys de Dallas siguen navegando por ese mar de dudas, pero ahora con más regularidad que en otras ediciones del torneo, entonces la fiesta en el Este de la NFC está más que garantizada.

Si los aborígenes se lo plantean y las cosas salen según lo que se está gestando, con equilibrio entre decisiones y ejecuciones, esta zona debería ser la más competitiva, por ende la más atractiva de la ronda regular.

Para estar a la altura del debate, Washington también optará por dar espacio y atención a lo que su dupla ofensiva debería brindar si el físico está de su lado.

La llegada de Alex Smith como nuevo mariscal de campo seguirá traerás más noticias positivas que negativas, con una pieza experimentada que sabe sortear obstáculos ante las adversidades. Un hombre que conoce de derrotas, pero más de levantarse y seguir es lo que necesitan en la capital.

A eso se suma el joven Derrius Guice, corredor que promete yardas por acarreo para generar un balance atractivo entre acciones por tierra y aire, ampliando el abanico de opciones de la ofensiva de Los Redskins.

Con un plan más que marcado y fortalecido, impulsado además por lo que deberían ser contrincantes reforzados, para los aborígenes esta temporada no debería pasar por debajo de la mesa y ser, al menos, el comienzo de una nueva y gran etapa a su favor.

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