Espera solución sobre el TPS

Empresario Nilson Cañénguez posee ese estatus, tiene una empresa con 200 empleados y mantiene la esperanza

Cuando queda una semana para que culmine la última reinscripción del Estatus de Protección Temporal, TPS, para cerca de 200 mil salvadoreños, los que ya realizaron el trámite con el que permanecerán de manera legal en Estados Unidos hasta el 9 de septiembre de 2019, esperan que surja en esta franja de tiempo una solución definitiva para esta clase trabajadora.

Uno de estos beneficiarios es el empresario salvadoreño Nilson Cañénguez, un hombre de negocios que dirige su propia empresa constructora en Maryland, donde laboran unos 200 trabajadores a los que teme dejar sin empleo de no resolverse de manera definitiva su situación, luego que fuera cancelado el TPS para los salvadoreños en enero de este año.

Nilson emigró de San Juan Opico, La Libertad, hacia el área metropolitana de Washington en el año 2000, al igual que miles de salvadoreños consiguió empleo en el rubro de la construcción en una de las divisiones más competitivas: el sector montaje de acero y cableados para edificios comerciales.

Su trabajo funcionó como escuela y universidad al mismo tiempo, recuerda, y cuando los terremotos del año 2001 estremecieron a El Salvador y destruyeron un tercio de la infraestructura del país centroamericano, Nilson apenas era veinteañero, y siguiendo las noticias de su país se enteró del beneficio migratorio que se estaba gestionando ante los Estados Unidos para los salvadoreños que habían llegado antes de los sismos.

El TPS, concedido por el expresidente George W. Bush llegó y las sucesivas reinscripciones también comenzaron mientras este compatriota miraba en el horizonte más allá, de la estancia temporal, con la experiencia que adquiría a diario en cada obra veía una oportunidad de ser un generador de cambio y llegar a tener su propia empresa.

Con ahorros propios y con una visión de largo plazo se embarcó en unos primeros negocios hace 10 años en el rubro de transporte, pero sin soltar la manga de las construcciones mientras saltaba el trampolín. Y hace seis su sueño comenzó a tomar forma.

Recibe a sus visitantes en su oficina ubicada en uno de los suburbios de Suitland, en el sur de Maryland, donde tiene la base y centro de operaciones la empresa Quality Construction Logistic Inc, que a la fecha genera más de 250 empleos entre los que cuentan unos 50 beneficiarios del TPS y otro igual número de jóvenes amparados con el Programa de Acción Diferida, DACA, que al igual que su TPS también se encamina a su final.

“Se empezarán a tirar la pelota unos a otros (demócratas y republicanos en el Congreso), pero es ingenuo pensar que habrá una salida fácil, que en 18 meses podamos arreglar la situación, sino se ha conseguido nada en 17 años, yo veo difícil que surja algo a la carrera, pero igual, uno guarda la esperanza”, agrega este salvadoreño.

La finalización del TPS para El Salvador que emitió el Departamento de Seguridad Nacional, DHS, en enero reciente trastoca todas las expectativas de trabajo para personas como Nilson Cañénguez.

Comenta que los proyectos de construcción se programan con antelación hasta por más de un año, con lo que un veredicto como el emitido por DHS, le resta márgenes de maniobra para continuar trabajando como mínimo a un mediano plazo con sus empresas, que es una norma en el mundo corporativo.

“En este momento tengo proyectos con los que está cubierto todo el 2018 y el primer cuarto de 2019; entonces no voy decir solo voy a hacer estos proyectos y después me voy a quedar parado, porque a medio año estaría asegurando proyectos para el resto de 2019” agrega.

Si alguien piensa que con dinero se consigue una residencia permanente, este salvadoreño responde que no es así, reconoce que tiene los recursos para costear abogados que le ayudaran a hacer el trámite, pero a falta de una legislación en Estados Unidos para dar un ajuste de manera automática por ser beneficiario del TPS y ser empresario no existe.

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