Ricardo De Montreuil, el cine como naturaleza

Como peruano quise contar un lado del Perú que mucha gente no conoce porque además de lugares maravillosos como Machu Pichu, la Amazonia, las playas preciosas, Perú cuenta con una cultura grande y bastante diversificada.

¿Cómo construyes el motivo o el tema central de tus películas?

Cuando Brian Grazer me dio una oportunidad de realizar Lowriders y contar la historia muy particular de una familia americana-latina que vive en L.A., sentí que tenía una obligación de mostrar y ponerle una cara a ese grupo de latinos que en cierta forma están marginados en este país. Son americanos, trabajan para los americanos, pero no son parte todavía de la sociedad norteamericana. Es raro ver una película de Hollywood donde se destaque la herencia México-americana, no obstante la mitad de los habitantes de Los Ángeles, o más, son descendientes de mexicanos. La mayoría de los que han nacido acá son de familias que han estado cien años, entonces son tan americanos, o más, que muchos americanos. Lo que origina la separación es más un tema de racismo, que otro particular.

Por otro lado, en La mujer de mi hermano lo que se me hizo interesante fue humanizar a gente que vive una cierta realidad y tiene un estilo de vida diferente. De esa película me gustó mucho que no juzgaba, se aceptaba la realidad de esa pareja y nadie era malo y nadie era bueno. Era gente viviendo su vida bajo circunstancias bastante específicas y que de repente no se ajustaban a lo que es la sociedad latinoamericana…

¿Algún director que haya influido en tu manera de concebir el cine?

Tres películas que me han gustado mucho son: The Shining de Stanley Kubrick, Alien de Ridley Scott y Seven de David Fincher. Probablemente sean las tres películas que más me han influenciado. Me identifico con Kubrik, Scott y Fincher debido a que los tres tienen un background de fotografía o diseño. Yo soy también diseñador, yo pintaba, de chico pinté, fui alumno del pintor Pedro Azabache por muchos años. Creo que un director debe ser bastante visual y en las películas de ellos veo un lenguaje visual muy pensado y particular, a diferencia de otros directores que no tienen ese tipo de ojo.

El cine latinoamericano siempre escribe su historia conforme pasan los años, es obvio. ¿Cuál es tu consideración sobre el cine Latinoamericano de la última década?

El cine Latinoamericano ha dado directores increíbles. Todavía grandes directores, como Pablo Larraín y Claudia Llosa, se han ido de Latinoamérica a Estados Unidos. Sin embargo, lo que estoy viendo es que está surgiendo a través de todo Latinoamérica un cine que está adoptando un modelo más hollywoodense y que comercialmente funciona bastante bien. Yo creo que esto es bueno porque crea una industria y la economía ligada al cine comercial puede permitir que se haga cine arte, creo que se está pasando por una etapa bastante interesante.

¿Cuál es tu relación con los espectadores, con el público? ¿Ha cambiado en el tiempo?

Siento que si bien he hecho películas que comercialmente han funcionado, han sido películas bastante polarizadas. Hay gente que les encanta mis realizaciones y al mismo tiempo a otros no les gusta. Así es el cine, uno nunca sabe, hay quien de repente me dice que le encanta La mujer de mi hermano, que es súper fan; otros me ven con cara de asco porque hice La mujer de mi hermano, igual con Máncora y con Lowriders.

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