Presidente de Nicaragua insta a no derramar sangre entre hermanos

Durante la apertura de las mesas de diálogo que comenzaron este miércoles en Nicaragua, el presidente del país centroamericano, Daniel Ortega, lamentó las muertes ocurridas en el ciclo de protestas que lleva un saldo de al menos 58 asesinados, por lo que instó a no derramar más sangre entre hermanos nicaragüenses.

"No debe seguir corriendo la sangre de hermanos en Nicaragua", dijo el primer mandatario al aseguras que "la policía tiene órdenes de no disparar" a los manifestantes.

Nicaragua cumplió ayer 28 días en un ciclo de protestas contra de las reformas a la seguridad social, que ha dejado reiterados fallecidos y heridos por los excesos en la represión.

Este lunes, el presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, Leopoldo Brenes, dio a conocer que el miércoles se instalaría la mesa de diálogo nacional buscando poner fin a la situación.

Tal decisión fue tomada por el organismo religioso después de que se le permitiera la entrada a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) al país a pesar de que consideraban que aún no había condiciones para dialogar.

De todas formas, el miércoles fue confirmada la asistencia de Ortega por parte de su esposa y vicepresidenta.

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