Las claves del éxito de Singapur: ¿Cómo pasó de ser un país subdesarrollado al más próspero de Asia?

Los singapurenses reformaron sus instituciones para convertirse en un país desarrollado, contando únicamente con el talento humano.

Hace 50 años Singapur era un país subdesarrollado, contaba con altísimos niveles de analfabetismo, su ingreso per cápita era apenas superior a los $500 y sobresalía por los pantanos que rodean a esa nación, asentada en 63 islas.

Pero, en la década de 1960 el Gobierno se enfrentó a un dilema: debía hacer algo para salir adelante ahora que eran independientes; así las cosas se evaluó que al ser una nación sin recursos naturales únicamente podía valerse de su recurso humano y apostó por la educación como el pilar que le llevaría al desarrollo.

Fue Lee Kuan Yew, quien gobernó ese país hasta 1990, quien se decantó por un sistema educativo universal y de alta calidad. Lee diseñó un programa de reformas para sacar a los singapurenses de la pobreza y la corrupción, convirtiéndolo en el Estado industrializado que es ahora (su PIB per cápita en 2017 fue de $57,714 versus los $3,889 de El Salvador).

El más próspero de Asia

Gracias al rumbo que Lee le imprimió a ese país con sus reformas, hoy Singapur es el país más próspero de Asia y el más caro del mundo; y posee uno de los sistemas de educación y de salud más competitivos del planeta.

Singapur decidió en 1965 que el sistema educativo se basaría en la meritocracia, en donde las mejores mentes se dedicarían a la enseñanza. Ahora los alumnos no solo memorizan sino que tienen que aprender habilidades para la vida.

Al terminar la educación primaria los alumnos realizan un examen que define el tipo de educación secundaria que cursarán, dependiendo de sus capacidades; posteriormente, al concluir la secundaria enfrentan otra evaluación oficial que les deriva a estudios universitarios o técnicos-vocacionales.

En este momento los estudiantes con mejores calificaciones acceden a las mejores escuelas, universidades y centros de formación profesional. Además, se le da gran importancia al sistema de evaluación de los maestros; quizá algo difícil de aplicar en El Salvador -debido al poder de los sindicatos-. Allí los alumnos califican a sus maestros pero también sus colegas se presentan de vez en cuando a clases para asegurar que haya una enseñanza de primera línea.

Otro pilar del éxito singapurense es que desde la educación primaria el aprendizaje del idioma inglés es obligatorio, y en la educación secundaria las principales materias se imparten en inglés, similar a como funcionan las escuelas bilingües.

Tal es el éxito de la educación en esa nación asiática que sus estudiantes de 15 años han ocupado el primer puesto en el ‘ranking’ mundial de matemáticas y ciencias en las últimas pruebas PISA.

El Informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes o Informe PISA es un estudio llevado a cabo por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) a nivel mundial que se realiza cada tres años; lamentablemente, en El Salvador hace años el Gobierno decidió retirarse de dicha competencia dizque porque siempre salíamos mal.

Es tanta la importancia que se le da a la educación en Singapur que ser maestros asegura un elevado estatus y sus salarios mensuales muchas veces superan al de los médicos o abogados, además de bonos por desempeño y otros beneficios. Y para llegar a ser maestro solo se escoge a los mejores alumnos, es decir aquellos estudiantes con resultados académicos excelentes y altas calificaciones.

Log in to comment