Caos nocturno en Bogotá después de marcha estudiantil que terminó entre gases y piedras

Cuando cayó la noche, la que era una marcha estudiantil pacífica se oscureció. Los disturbios entre manifestantes y policías colapsaron la capital y dejaron una serie de imágenes lamentables.

Rondaban las 7 de la ncohe cuando las más de 3.000 personas que detuvieron por varios minutos el tráfico en la calle 100 con autopista Norte sintieron el estruendo de las bombas lacrimógenas. El miedo se esparció entre la marea humana y mientras decenas de agentes del Esmad y la Policía Antidisturbios inundaban las vías para despejarlas, algunos estudiantes de la Universidad Nacional se debatían entre encarar a la fuerza pública o buscar refugio en restaurantes, tiendas y bancos.

El enfrentamiento era inminente. Los policías alistaron sus escudos y sacaron los bolillos. Cayó una lluvia de gases lacrimógenos. Agentes y manifestantes se amontonaron y se golpearon unos a otros en la mitad de la carretera. Alrededor de siete policías arremetieron en contra de un grupo de personas que, en el desorden, ya no se distinguían entre transeúntes y marchantes que intentaban refugiarse en un café. Un hombre se convirtió en el objetivo de los golpes que se extendieron por cerca de un minuto. En el fondo del café, la gente lloraba y suplicaban a los uniformados que se detuvieran mientras algunos estudiantes les tiraban piedras desde un puente.

Esta fue apenas una de las escenas de caos que se vivieron en varios puntos de la ciudad, cuando la histeria se apoderó de la recta final de la marcha y Bogotá quedó, en buena medida, bloqueada.


“La queremos pública”, cantaban y bailaban al mediodía cientos de estudiantes de la Universidad Nacional que se alistaban para su cuarta marcha en las últimas cuatro semanas. Hasta este jueves, a pesar de algunos incidentes menores y de la reciente toma del edificio administrativo de la Institución por parte de cerca de 20 estudiantes, las manifestaciones habían sido pacíficas. Desde uno de los puentes localizados en la carrera 30 colgaron una colcha de retazos de tela de colores que algunos alumnos de la facultad de Artes cosieron y que, dijeron, era su aporte simbólico a la lucha por conseguir más recursos para las universidades públicas. El ánimo conciliador envolvía también a tres manifestantes que hacían un show de acrobacia y sostenían carteles colgadas de largas telas.

En medio de las diversas protestas lideradas por los estudiantes, y apoyadas por la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (Fecode), la Asociación de Profesores de la Universidad de Antioquia (Asoprudea), y recientemente por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), se logró hace unas semanas el acuerdo entre los rectores universitarios y el Gobierno Nacional de inyectar 1,1 billones de pesos para funcionamiento y 1,2 billones para inversión en la educación superior pública. Además, se llegó al compromiso de destinar un billón más proveniente de las regalías de la Nación.

El movimiento estudiantil también captó la atención del Ministerio de Educación, que instaló una mesa de diálogo el pasado 1 de noviembre. Sin embargo, dos días antes de esta nueva movilización, ese espacio fue suspendido por los representantes estudiantiles porque, según lo expresado por el gobierno, “no disponen de más recursos” para las universidades públicas. La mayor pelea de los estudiantes es el presupuesto. Insisten en que el déficit acumulado de 18,2 billones que tiene la educación superior solo podrá resolverse si el gobierno y la comunidad académica logran un consenso de fondo. Con esos antecedentes arrancó la marcha de este jueves, pues lo estudiantes no quieren más paños de agua tibia que sólo retarden por unos meses la crisis.

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