Editorial | La peor violencia: aquella que avergüenza a la víctima

Hay víctimas de violencia que gritan y otras que se tapan la boca. Cuando se trata de violencia contra la mujer, son menos las que hablan y más las que acompañan su oscuridad con el silencio: ese en el cual la vergüenza les estrangula la garganta. Millones de mujeres callan diariamente luego de ser vejadas por amigos, tíos, primos, padres, miembros de bandas o integrantes de las fuerzas de seguridad de un estado criminal.

Según las Naciones Unidas, la violencia contra mujeres y niñas es una de las violaciones de los derechos humanos más “extendidas, persistentes y devastadoras del mundo actual”. Peor aún, dichas violaciones solo son reveladas en pocos casos debido a la vergüenza que sufren las víctimas. Como nefasta consecuencia de esto, los perpetradores han navegado por milenios en el río de la impunidad.

Por esa razón, el 17 de diciembre de 1999, la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Por ello, este pasado domingo se iniciaron los tradicionales 16 días de campaña mundial para la erradicación de la violencia contra la mujer. Este movimiento internacional culmina como todos los años, el 10 de diciembre, es decir, el día Internacional de los Derechos Humanos. Lo que pocos recuerdan es que la razón por la cual la ONU escoge dicha fecha tiene su origen en la valentía de la mujer latinoamericana. El 25 de noviembre de 1960 fueron asesinadas las hermanas Mirabal por la dictadura de Trujillo en República Dominicana. Las Mirabal también conocidas como Las Mariposas (Patria, Minerva y María Teresa Mirabal) dedicaron su vida a una lucha incansablemente por la libertad de su país y simbolizan la fortaleza y el valor de la mujer latinoamericana.

Según la organización mundial de la Salud (OMS) una de cada tres mujeres en el mundo es víctima de violencia física. De acuerdo con un reporte de las Naciones Unidas presentado en Panamá la semana pasada, el feminicidio -el asesinato de mujeres- en Centroamérica es un fenómeno que ha tomado proporciones “devastadoras”. Especialmente se menciona el llamado Triángulo del Norte conformado por Honduras, El Salvador y Guatemala donde el feminicidio y la violencia contra la mujer es una “verdadera epidemia”. Esta zona es considerada por las Naciones Unidas como la mas peligrosa del mundo (excluyendo las de guerra) debido al crimen organizado y los carteles de droga que operan en la región. Tengamos esto en mente la próxima vez que veamos a mujeres y niños en la frontera de Estados Unidos con México siendo atacados con bombas lacrimógenas por los guardias. Si bien se cometen abusos por algunos integrantes de las caravanas, no es menos cierto que la gran mayoría de los que vienen buscando asilo son víctimas de violencia de todo tipo en sus países de origen. Nadie sale a pie con sus hijos a cuestas a menos que la vida se le haga imposible en su patria.

A nivel mundial, 137 mujeres son asesinadas diariamente por su compañero o algún miembro de la familia. Un tercio de las mujeres asesinadas mueren en manos de un hombre a quien las unían lazos de confianza. En América Latina se estima que 20 mil mujeres fueron asesinadas de esta forma durante el año 2017.

Es importante que nuestras lectoras entiendan que la violencia por parte de un compañero sentimental no es un acto de amor, sino un delito. Desafortunadamente, la mujer ha sido y sigue siendo objeto de violencia. El reto que tenemos por delante no es solo eliminarla sino apoyar a todas aquellas mujeres que la sufren a que salgan de la sombra, hablen, dejen atrás sus miedos, sus traumas y sobretodo su vergüenza.

Los exhortamos a que se unan a la campaña para erradicar la violencia contra la mujer a través de la pagina de la ONU http://www.un.org/es/events/endviolenceday/

"La violencia por parte de un compañero sentimental no es un acto de amor, sino un delito".

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