Uso de epidural preocupa a mamás con problemas de adicción

Cuando tenía veintitantos años, Nicole Veum dijo que cometió muchos errores.

"Estaba muy triste y no quería sentir mis sentimientos", dijo. "Recurrí a la forma más natural que podía encontrar para ocultarlo todo y empecé a usar drogas: pastillas recetadas, heroína por un tiempo".

La familia de Veum la puso en tratamiento. Había estado sobria durante nueve años cuando ella y su esposo, Ben, decidieron tener un bebé. La maternidad era algo que ella quería experimentar.

En caso que necesitara una epidural durante el parto, Veum le dijo a su médico que no quería ningún fentanilo. No quería sentirse drogada.

"Recordé haber visto a amigas que lo usaron y se sentían bien”, dijo. “Pero yo no quería que eso formara parte de mi historia".

Una epidural es una forma de anestesia local que se administra mediante una inyección en el espacio que rodea la médula espinal. Por lo general, es una combinación de dos tipos de medicamentos: un agente adormecedor, generalmente de la familia de la lidocaína, y un analgésico, generalmente fentanilo.

La cantidad de fentanilo en la mezcla es limitada y poco pasa al torrente sanguíneo, dicen anestesiólogos. Pero si una mujer no quiere el fentanilo, es fácil formular una solución epidural sin él. Los médicos usan un medicamento sustituto o aumentan la concentración del agente anestésico.

"No hay ninguna razón médica por la que alguien deba verse obligado a exponerse a los opioides si no lo desea", dijo la doctora Kelly Pfeifer, médica de familia y experta en adicciones que ahora trabaja como directora de atención de alto valor en California Health Care Foundation.

Pfeifer dijo que hay otra situación a tener en cuenta: las mujeres embarazadas que toman metadona o suboxona para controlar la adicción a los opioides. Durante el parto, los anestesistas a menudo recetan narcóticos para ayudar a controlar el dolor, pero algunos de los que se usan comúnmente, como el Nubain, pueden revertir inmediatamente los efectos de la metadona o la suboxona.

"De repente, estás en medio del parto, que ya es doloroso, y ahora estás en medio de la peor abstinencia de tu vida", dijo Pfeifer.

Para Veum, uno de los peores incendios forestales en la historia de California es lo que interrumpió su plan para el parto. Ella y su esposo viven en Santa Rosa, California, y estaba en trabajo de parto, el 8 de octubre de 2017, cuando se produjeron incendios devastadores en las cercanías. Lo que ahora se conoce como "Wine Country Wildfires" quemó más de 5,000 casas y mató a 44 personas.

"Había una tonelada de humo en el hospital", dijo Veum. "Como si pudieras verlo y olerlo".

Las enfermeras le dijeron que todos tenían que evacuar. Veum fue trasladada a otro hospital, a 5 millas de distancia. Y las instrucciones especiales para su epidural se perdieron en el caos.

"Cuando fueron a cambiar la droga, vi que el tubo decía 'fentanilo'", recordó. "Y en ese momento, empecé a sentir la sensación que sentía cuando me empezaba a drogar”.

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