Con nueva medida de Trump, la planificación familiar se basa cada vez más en métodos naturales

LAWRENCEVILLE, Ga. - Cuando Nikia Jackson tuvo que hacerse un examen para una enfermedad de transmisión sexual (ETS), buscó una clínica que tuviera buena reputación, que fuera rápida y barata.

Después de buscar en Internet, Jackson, de 23 años, fue a las nuevas instalaciones de Obria Medical Clinics, en los suburbios de Atlanta. Lo que no sabía era que la clínica no ofrece condones u otro tipo de control de natalidad más allá de los llamados métodos naturales de planificación familiar.

Los conservadores religiosos dicen que este tipo de clínicas son el futuro en la atención de la salud sexual de las mujeres en los Estados Unidos.

"Una mujer necesita elegir, pero no se puede elegir si la única clínica a la que puede ir es a Planned Parenthood", dijo Kathleen Bravo, católica devota y directora ejecutiva del Grupo Obria.

Las mujeres jóvenes "no quieren vivir todos los días teniendo que tomar un carcinógeno", añadió refiriéndose a la anticoncepción hormonal.

Durante décadas, la anticoncepción obtuvo un amplio apoyo bipartidista, pero desde la aprobación de la Ley de Cuidado de Salud Asequible (ACA), en 2010, los religiosos conservadores enfocaron su ira sobre los mandatos anticonceptivos de la ley, y crearon una convergencia entre las políticas del aborto y el control de la natalidad.

Bravo está posicionando a su compañía para que se convierta en una alternativa nacional a Planned Parenthood y aspira a calificar para recibir millones de dólares en fondos federales de planificación familiar el próximo año. Con 38 clínicas y 22 más programadas para abrir, Obria ofrece pruebas de embarazo, ETS, VIH, cáncer cervical y atención prenatal.

Pero a las pacientes que buscan prevenir el embarazo en estas clínicas sólo se les ofrecen métodos de planificación de la fertilidad que requieren que las mujeres lleven un registro de sus períodos y se abstengan de tener relaciones sexuales cuando son más fértiles. Cuando se sigue al pie de la letra, el método es efectivo en un 76%, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC).

Esa visión ha sido favorecida por la administración Trump, que ha propuesto cambios radicales a un programa federal de $280 millones llamado Title X, la única fuente de fondos federales para el control de la natalidad para mujeres de bajos ingresos que no tienen seguro médico.

Durante más de cuatro décadas, miles de clínicas de salud de la mujer, incluidas las afiliadas de Planned Parenthood, que recibieron estos fondos federales, han tenido que ofrecer una gama completa de anticonceptivos médicamente eficaces, incluidos los condones, las píldoras anticonceptivas, los dispositivos intrauterinos y los implantes. (Las clínicas no pueden usar fondos federales para pagar el aborto, y muchas clínicas de Title X no ofrecen el procedimiento).

Pero con Title X ahora bajo la dirección de la doctora Diane Foley, ex-directora ejecutiva de Life Network, una organización cristiana que opera centros antiaborto para embarazadas, se espera que la administración Trump adopte reglas en los próximos meses que promuevan y dirijan el dinero federal a clínicas como Obria, que no ofrecen condones, anticoncepción hormonal, dispositivos intrauterinos o aborto.

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