Los Redskins muestran su mejor versión a pesar de la tormenta

Hace rato no se veía al combinado aborigen tan dominante como en estos días

Que los Redskins de Washington lideren la división Este de la Conferencia Nacional podría ser sorpresivo, pero no coincidencial. El conjunto capitalino aprendió rápido de los errores para elaborar un plan de juego efectivo en el que el peso esté perfectamente distribuido y así potenciar cada grupo, una situación que se describe de forma sencilla, pero que ejecutarla está ligada a un alto grado de dificultad.

Hace rato no se veía al combinado aborigen tan dominante como en estos días, una versión nueva y fresca que intentará, al menos en primera instancia, ser un equipo de playoffs. De lograrlo, las metas serán fáciles de determinar: avanzar por primera vez desde 1991 más allá de la ronda divisional, año en que ganó el Super Bowl.

Pero el mayor logro en esta etapa de la ronda regular reposa sobre cómo el coach Jay Gruden logró espantar esas noticias negativas que llegaron poco antes del puntapié inicial de la campaña 2018, cuando un par de lesiones parecían marcar, para mal, el destino de este equipo.

Indicios negativos

Una de las figuras que los fanáticos de los Redskins esperaban ver al arranque de la zafra y con esperanza de colocar sobre él el peso como elemento clave a corto y mediano plazo, fue Derrius Guice. El corredor partía en la previa de muchos como el jugador joven a seguir en Washington, pero la primera vitrina de la pretemporada acabó de un solo golpe son su debut en el calendario.

El desgarre en el ligamento cruzado anterior marginaría al joven hasta 2019, cuando, un año después de lo esperado, siente de manera directa lo que es jugar un encuentro de ronda regular del fútbol americano como jugador profesional; no obstante, la gerencia bien supo moverse rápidamente para hacerse con los servicios del veterano Adrian Peterson, aún referente de la liga.

El de Guice es, para muchos, el caso más emblemático por lo que se esperaba de él; sin embargo, la lista de elementos con al menos alguna molestia física dentro de las filas de los aborígenes es casi interminable. Una situación como esta llevaría a otros al colapso, a perder la paciencia y bajar los brazos pensando en que la planificación de la temporada se perdió por completo, pero para Gruden y los suyos fue un obstáculo no tan alto que supieron superar.

Para una actualización médica del equipo el pasado 25 de octubre, 24 jugadores aparecían en la lista con distintos percances, desde casos sencillos de arreglar hasta ausencias largas. Para esa fecha solo habían celebrado seis encuentros este año, lo que enciende las alarmas, pero, al menos que una hecatombe toque las puertas de esta organización, ya no se podría estar peor.

Encomendados a la defensa

Darle forma al éxito de estos primeros episodios de 2018 está asumido bajo la tutela de la defensa. Este rubro había dejado en ridículo a los aborígenes en 2017, cuando finalizaron el año con marca negativa de siete victorias por nueve derrotas. Pero aunque los números de esas casillas jamás estuvo tan lejos de cerrar con el equilibrio entre un ítem y otro, se notó claramente en el desarrollo de sus choques las grietas en su sistema.

Con 388 puntos permitidos, la cifra represento el número más alto en toda la Conferencia Nacional, un liderato del que nadie se sentiría orgulloso y que acabó creando nuevas exigencias para plasmarlas sobre el campo en la presente temporada, algo que, al menos en las primeras de cambio, ha sido fructífero.

En esos primeros seis duelos, Washington solo estaba superado por los Seahawks de Seattle como el cuadro que menor cantidad de unidades tenía en su contra, con 121, estando cabeza a cabeza con una franquicia acostumbrada a verse en un punto alto de este departamento. Llegar ahí luego de un mes de ronda regular tiene un mérito incalculable, pues brindó un giro de 180 grados en un conjunto que debió ser domesticado en este aspecto.

Aún quedan cosas por ver mejorar, como la atención que deben tener en un plano más lejano, con los linebackers en plan estelar para evitar más yardas aéreas de sus contrarios, una responsabilidad que también debería recaer sobre la línea de golpeo.

Por tierra, el candado se ha hecho sentir, limitando a sus contrarios en cada duelo, una situación cuyo encierro genera ansiedad al momento de recurrir a otras opciones y, a su vez, errores.

El destino de los Redskins, por primera vez en mucho tiempo, luce grandioso, sobre todo, porque su camino fue labrado por ellos mismo, pese a los altibajos del comienzo de año.

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