La candidatura de Carmen Aída Lazo en El Salvador

Aunque hace días poco se conocía de Lazo, ahora la candidata a la vicepresidencia ha sido bien recibida por muchos salvadoreños

“Mi vida dio un giro de 180 grados hace unos días”. Estas son las palabras de la candidata a la vicepresidencia de la República de El Salvador, Carmen Aída Lazo, al describir su reciente entrada a la política partidaria a través de la coalición ARENA, PCN y PDC. Palabras que seguramente se quedan cortas al describir el desafío que representa el sumergirse en las turbias aguas de la política salvadoreña.

La candidatura de Carmen ha sido bien recibida por muchos salvadoreños de todos los estratos sociales, quienes han tenido la oportunidad de conocerla, a través de su presencia en los medios y las visitas a distintos puntos del país. Esto a pesar que hasta hace pocos días era poco conocida fuera del ámbito profesional. La mayoría de quienes han escuchado su nombre seguramente la conocen por su rol como educadora, como economista y consultora, por su participación en el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo o TECHO. Algunos conocerán su historial académico como graduada de la ESEN, la Pontificia Universidad Católica de Chile y Harvard University.

Sin embargo, muchos salvadoreños, especialmente quienes vivimos en el extranjero, nos vemos fuertemente influenciados por los medios sociales, en donde los candidatos de oposición han encontrado la forma de diseminar una imagen distorsionada de la candidata. A los pocos días de entrar en la contienda ya comenzaban a circular perfiles de Facebook difundiendo falsedades a su nombre. Se ha dicho todo tipo de cosas acerca Carmen a través de los medios sociales: que es la enviada de Poma, que entró a la política por el dinero, que solo le importan los estudiantes de la Escuela Superior de Economía y Negocios (ESEN), de la cual es decana actualmente, y que no es capaz de formular políticas para el salvadoreño común. Habiendo trabajado directamente con Carmen en varias ocasiones puedo decir que todo eso que se dice de ella son puras ridiculeces.

Carmen muestra un nivel de compromiso con el país y con el desarrollo humano que es mucho mayor al que puede encontrarse en los otros candidatos. Donde otros decidieron no asistir a la universidad a pesar de contar con todos los recursos necesarios, Carmen decidió rebuscarse consiguiendo becas para estudiar en las universidades más estrictas del continente, donde los méritos se ganan con sudor propio, no con el apoyo de ningún padrino adinerado. Teniendo la oportunidad de gozar de un alto nivel de vida en cualquier parte del mundo gracias a su trayectoria académica, Carmen regresó a El Salvador para dejar su marca en el país. Donde otros viven de la política porque su carrera solo existe en ese ámbito, Carmen decidió dar el salto a la política a sabiendas de que su vida personal y profesional solo iba a complicarse más. Todo esto conservando la humildad y un buen sentido del humor.

La Carmen que yo conozco se luce por su liderazgo, ambición, capacidad para hacer el trabajo con eficiencia, atraer a gente capaz a su equipo, empoderar a sus colaboradores y delegar cuando es necesario. Este liderazgo sin duda será bienvenido en la administración pública, al atraer a servidores públicos más capaces y comprometidos. Ella es incapaz de resolver por sí sola los múltiples problemas del país. Por eso considero acertado que su plataforma como candidata se base en la participación ciudadana. Después de todo, el dejarle el país a los políticos es lo que nos ha dejado dónde estamos. Este rol de inclusión y coordinación es la verdadera fortaleza que veo en la Carmen Aída como vicepresidenta de El Salvador.

Aunque la candidatura de Carmen presenta muchas oportunidades, su fórmula tiene grandes retos por superar. Ambos candidatos deberán ser capaces de aprender rápido para reducir la brecha actual de experiencia en las oscuras artes de la campaña política, conservando sus principios y alejándose al mismo tiempo de las viejas prácticas. El partido ARENA acarrea consigo el estigma de los errores de las administraciones anteriores y se ve afectado por la evidente división al interior del partido. Carlos Callejas y ARENA pueden potenciar la candidatura de Carmen haciendo los cambios que la sociedad les exige, comprometiéndose de forma creíble a no intervenir en la gestión de Carmen y dándole la libertad y las herramientas necesarias para arreglar los oxidados engranajes del país con la colaboración de la ciudadanía.

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