Una gran brecha separa el número de votantes de grupos minoritarios del resto de los electores

Pero los demócratas enfrentan un gran desafío: las personas de color votan a un ritmo mucho más bajo que los blancos

Con las primarias ya realizadas, el enfoque ahora son las estrategias que cada parte usará para ganar en noviembre. Muchos demócratas están presionando para movilizar la base del partido, especialmente hacia las personas de color.

Un artículo de The Washington Post de Bernard L. Fraga explica que los candidatos apuntan a las contiendas donde los votos de las minorías raciales y étnicas parecían cruciales, desde el sorpresivo triunfo de Doug Jones en diciembre de 2017, hasta la victoria en las primarias de Alexandria Ocasio-Cortez en Nueva York y Andrew Gillum en Florida. Y en algunas contiendas, esta estrategia es claramente necesaria: las fortunas de Beto O'Rourke en su candidatura para el Senado de Texas dependen en gran medida de la participación de los latinos.

Pero los demócratas enfrentan un gran desafío: las personas de color votan a un ritmo mucho más bajo que los blancos. Quien escribe la nota de The Washington Post, Bernard L. Fraga, explica que hay cuatro puntos de información sobre las diferencias raciales en las personas quienes votan.

1.La participación de las minorías en las votaciones es mucho menor que la de los blancos

Durante gran parte de la historia de nuestra nación, el derecho al voto fue otorgado solo a hombres blancos. Pero, finalmente, la Ley de Derechos Electorales de 1965, y las posteriores enmiendas y ampliaciones en los años setenta y ochenta, desmantelaron muchas barreras que impedían que afroamericanos, latinos y asiáticoamericanos votaran, explica Fraga.

En 2014, por ejemplo, el 54 por ciento de los blancos afirmaron su participación, en comparación con el 49 por ciento de los afroamericanos, una brecha no muy diferente de las cifras de los años ochenta y noventa. La participación de latinos y asiáticos fue aún menor: entre los ciudadanos en edad de votar, solo el 33 por ciento de los latinos y el 35 por ciento de los asiáticos americanos votaron. La brecha de 20 puntos entre ellos y los blancos es la mayor en el registro. De hecho, la brecha es probablemente más grande, continúa detallando el politólogo.

2.Las diferencias de participación racial perjudican a los demócratas

La gran brecha de participación tiene consecuencias electorales reales. Debido a que los blancos tienden cada vez más a votar por los republicanos y los grupos minoritarios por los demócratas, las disparidades de participación perjudicaron sorpresivamente a los demócratas en las urnas.

Fraga explica que la suerte de los demócratas en el Senado y el colegio electoral habría cambiado si los no votantes hubiesen votado por su candidato de preferencia, según determinó a través de encuestas.

Por un lado, sin la diferencia de participación, los demócratas habrían retenido más escaños en el Senado. Si la participación de las minorías hubiera sido igual a la participación blanca, los demócratas se hubieran aferrado a la mayoría en 2016 a pesar de sus pérdidas en 2010 y 2014. Merrick Garland podría haber acabado en la Corte Suprema, alega Fraga.

Cerrar la brecha de participación no habría afectado mucho las elecciones presidenciales de 2008 o 2012, pero hubiera marcado una enorme diferencia en 2016. Si la participación de las minorías hubiera sido igual a la participación blanca (o igual a lo que fue en 2012), Hillary Clinton habría ganado el colegio electoral fácilmente.

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