Los nuevos retos de Juan Soto

En 116 juegos disputados en 2018, el dominicano dio detalles de lo que es su estilo

Con grandes resultados, mayores responsabilidades. En cualquier ámbito de la vida esta es una constante, pero en el deporte se aplica con mayor rigurosidad. Ahí estarán siempre las estadísticas, números que para muchos no dirán gran cosa, pero de los que se apoyan dirigentes, gerentes y fanáticos para destacar a uno sobre el resto.

Así aplica en el caso de Juan Soto.

El jardinero de los Nacionales de Washington apenas transita en su segunda temporada completa de las Grandes Ligas. Es un muchacho, pero actúa como adulto. Su recorrido por las mayores es distinto al de la mayoría: no llegó a la gran carpa como el principal prospecto del sistema, pero sus labores le hicieron potenciar su nombre. Fue, en gran medida, su propio talento el que lo llevó a ser una figura a seguir desde que comenzó a ganarse el respeto de sus adversarios con batazos y atrapadas.

En 116 juegos disputados en 2018, el dominicano dio detalles de lo que es su estilo. Fueron 22 jonrones para él en el lapso, con 70 impulsadas y average de .292. No es cualquier jugador. Solo el venezolano Ronald Acuña Jr., otro que está dispuesto a ser estrella desde temprano, opacó su accionar al alzarse con el premio a Novato del Año en la pasada campaña.

Pero un galardón no es el que dicta el curso de una carrera. Para Soto, esto solo o va a llevar a ser mejor lo más pronto posible, eso espera al menos, y con esa mentalidad los que se frotan las manos son los Nacionales, quienes tienen en el latino a una nueva referencia de la pelota caribeña en territorio norteamericano.

Nacido para triunfar

En una entrevista que brindó a AP, el patrullero dio a entender que su destino es el de un elemento que jamás será olvidado. “Mi actitud con eso es simplemente la misma”, dijo cuando la agencia de noticias le preguntó sobre qué mejorar en 2019. Esa respuesta, para muchos conformista, es no más que la declaración de un joven sin presiones propias, ya de eso que se encarguen otros. Si rinde como lo hizo en el pasado curso, no habría manera de crucificar a alguien de 20 años; todo lo contrario, es digno de tomar en cuenta para blindarlo lo más pronto posible y así evitar el interés desde otras franquicias.

No es el jugador más llamativo, tampoco el más ruidoso. Para el dominicano se trata de hacer el trabajo. Ser un pelotero de alta talla se logra con esfuerzo, pero él, como solo un puñado de beisbolistas activos, tienen la calidad intrínseca. No por ello se debe dejar de trabajar, simplemente es el beneficio de unos pocos que catapultan esto con cada entrenamiento. No hay forma de que el éxito se aparte de ellos.

Esto se nota y no hay quien lo calle en el entorno de los Nacionales.

“No podría estar más listo a los 20 años”. La confesión del lanzador Sean Dollittle no es cosa menor. Cuando un jugador llega y hace las labores con nota sobresaliente, la fama lo abraza y eso, a veces, lo saca de su trayecto. Creer que con una campaña es suficiente para asegurarse un mega contrato o un puesto en el Salón de la Fama es un atrevimiento tan grande como el tamaño del Nationals Park y el joven latino entiende que un lapso corto no será suficiente para convertirse en leyenda.

Las comparaciones indetenibles

Cuando inició la temporada se apuntó directamente a Soto como líder ofensivo de Washington, lo que obligó a pensar directamente en los zapatos que estaría ocupando en joven. Hacerse referente llevó a buscar también el nombre de Bryce Harper y así encomendarse a quien debería asumir su rol.

Pero nada está más alejado de la realidad. No es un tema de saber quién es mejor que el otro, pues mientras uno transita por su segunda zafra en la gran carpa, el otro es un producto consolidado; sin embargo, el daño moral que representó para muchos fanáticos la salida del también jardinero en la agencia libre para poner rumbo a Filadelfia llevó a alimentar la discusión.

Esto, lógicamente, es indescifrable.

Harper ahora tiene un nuevo proyecto con el uniforme de los Filis, mientras que Soto sigue aprendiendo, solo que en su caso va más adelantado en su clase que la mayoría. Tiene todo para ser no solo el hombre importante en la capital estadounidense, también cuenta con las herramientas para hacerlo en toda la pelota norteamericana.

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