Exclusiva | Gustavo Tarre: El 23 de febrero será clave para la caída de Maduro

Los soldados y oficiales policiales tendrán que decidir “si bajan el fusil y pasa la ayuda humanitaria o enfrentan el pueblo”

Desde que el abogado, académico y ex diputado, Gustavo Tarre Briceño, fue designado por la Asamblea Nacional de Venezuela como representante especial (embajador) de ese país ante la Organización de Estados Americanos (OEA), el día 22 de enero, como de seguro hicieron otros colegas, empecé a buscar la forma de entrevistarlo.

Al inició la tarea fue complicada, pues era casi imposible comunicarse con el nuevo diplomático producto el primer acto de gobierno del parlamento que asumía que Nicolás Maduro se había juramentado como presidente sin realmente serlo, ya que las elecciones mediante las cuales resultó ganador el año pasado carecieron de legitimidad, legalidad y no contaron con el aval de organizaciones internacionales, ni siquiera de Smartmatic, la misma empresa de tecnología encargada del sistema informático de las máquinas para sufragar. De hecho, la oposición no participó en estos comicios.

Un día antes del encuentro con Tarre, hacía la cobertura de la Conferencia Mundial sobre la Crisis Humanitaria en Venezuela en la OEA, en la que participaron más de 60 delegaciones entre países, organizaciones no gubernamentales y empresas privadas. Justo en ese evento se anunció que se recopiló más de USD $100 millones para ayuda humanitaria. Allí estaba Tarre Briceño, sin embargo, no pude tomarle declaraciones. Hicieron una rueda de prensa y al final todo terminó en un video reporte y notas web subidas por el equipo de redacción de El Tiempo Latino.

La llamada entró al día siguiente. Me confirmaban que para ese mismo viernes 15 de febrero en la tarde el embajador podía atenderme. Así que me alisté, busqué los equipos y asistí a mi cita inicialmente acorada para las 3 pm. Sin embargo, hubo un retraso, pues el diplomático del gobierno legítimo de Juan Guaidó, se encontraba en la OEA a propósito del Consejo Permanente que se llevaba a cabo y en el que participaría por última vez el designado por el régimen de Maduro, Samuel Moncada, pues el sábado 16 de febrero tendría una orden de restricción de movilización a 25 millas de Nueva York. Una jugada de EEUU lo dejaría sin poder asistir nuevamente a Washington.

“Un empleado de los órganos de propaganda de Washington se autoproclama Embajador de Venezuela sin que nadie comprenda cómo puede ocupar este puesto. ¡Por eso no está sentado acá, porque se autoproclamó!”, decía Moncada en su discurso. Sin embargo Tarre sí estaba presente, al menos como observador, como él mismo lo reconoce, presenciado las últimas palabras de quien considera nunca fue embajador ante dicha institución, pues no fue acreditado sino para discusiones particulares y la Asamblea Nacional nunca le dio la aprobación. “Es un usurpador muy anterior a Maduro”, sentencia.

“Lo que yo estoy haciendo es ejerciendo mi función de embajador, que no es solo estar en el consejo permanente, sino participar en la organización y desarrollo de la Conferencia Mundial sobre Ayuda Humanitaria, es solicitar a la OEA la cooperación que requerimos para hacer elecciones verdaderamente libres. Eso ya lo hemos hecho, ahora viene solicitar el reingreso de Venezuela al Sistema Interamericano de DDHH, del cual en una forma vergonzosa el gobierno de Maduro se retiró. También la colaboración de todas las instituciones que existen y la lucha contra la corrupción. Esa es la función de un embajador, la estoy cumpliendo y lo seguiré haciendo”.

Las luces y las cámaras se encendieron una vez que nos conocimos personalmente y de que me formulara una pregunta.

―¿Cuánto tiempo va a durar la entrevista?

― No creo que más de 20 minutos, le dije.

― Bueno, ese es el tiempo que tengo disponible, replicó.

Aunque para muchos generaba ansiedad e incertidumbre saber si Juan Guaidó se iba a juramentar como presidente encargado de Venezuela, él insistía públicamente en que ya ejercía las funciones correspondientes, de acuerdo a lo que indica la constitución en su artículo 233. Sin embargo, para Tarre, quien se mostró bien seguro durante la entrevista, no fue una sorpresa que realizara tal acto junto al pueblo en las calles de Caracas, sino el momento escogido.

“El artículo 233 de la Constitución señala que cuando hay una falta absoluta del presidente electo, corresponde al presidente de la Asamblea Nacional asumir con carácter interino la Presidencia de la República, en consecuencia ahí no hay sorpresa. Lo que puede haber impactado es el momento escogido por Guaidó y creo que lo hizo muy bien porque la figura del cabildo se remonta a la época colonial. Venezuela nació en un acto del cabildo de Caracas y tener al pueblo en las ciudades era una ocasión extraordinaria que él aprovechó muy bien”.

El funcionario, quien trae una experiencia bien pesada en su currículo y en el ejercicio parlamentario en su país por 20 años y 27 como profesor de derecho constitucional, al ser increpado sobre quién estuvo detrás de esta jugada maestra, que motivó el accionar del gobierno de EEUU más allá de las sanciones como lo había hecho la administración del expresidente Barack Obama, sumado al reconocimiento de más de 50 países alrededor del mundo, no revela nombres.

― ¿Está el partido Voluntad Popular detrás de esta jugada?

― La ejecución de la Constitución no es monopolio de ningún partido. Yo creo que todos [ los partidos] lo han hecho muy bien, porque han respaldado a Guaidó y se han sumado a ese juramento que expresó ante el pueblo de Venezuela. Además si ustedes ven las imágenes, el pueblo se juramentó a sí mismo. Todo el mundo levantaba la mano y tomaba el juramento al igual que el presidente.

Para Tarre Briceño, ser increpado sobre asuntos del gobierno y rendir explicaciones no es tarea nueva, pues su trayectoria como diputado requirió, de seguro, muchos encuentros con periodistas, pero lo que sí representó una sorpresa, según reconoce, fue ser nombrado en su cargo, pues “no había ningún mandato que obligara a Guaidó a hacerme esa oferta”.

Ahora bien, cuando le pregunto sobre logros y barreras del corto gobierno, que para el momento de la entrevista no llegaba ni a un mes, el diplomático enfatiza el apoyo del pueblo venezolano en las calles (a pesar de los millones que han emigrado) y de la comunidad internacional.

“El rol del Secretario General de la OEA, Luis Almagro, es determinante en esta materia, pero a partir de la juramentación vino, entonces, un reconocimiento como presidente de Venezuela por la mayoría de las democracias del mundo. Es decir, nosotros no necesitamos el apoyo de Cuba, Nicaragua, Bolivia, Rusia, Turquía o China. Lo que nos interesa es el apoyo de todas las democracias del mundo salvo dos. Quedan solamente México y Uruguay, pero estoy seguro de que eso va a cambiar”.

Luego de responder sobre los avances, insisto en relación a los obstáculos.

― ¿Qué barreras han tenido que superar?

― La barrera fundamental es el control de la fuerza pública. De alguna manera y de una forma que esperamos que cambie muy pronto, Maduro se ha asegurado la obediencia de la Fuerza Armada, ¿por qué ha logrado eso? La vida del militar está basada en la obediencia y tener dos jefes no es fácil. El trabajo que se está haciendo es convencerlos de que cambió el Comandante el Jefe. Por otra parte, Venezuela es un país ocupado por una potencia extranjera, por Cuba. La presencia de agentes, militares cubanos en los cuarteles venezolanos y dependencias militares, en las bases de la Armada y de la Fuerza Aérea es una presencia intimidatoria y represiva. Hay más de 200 oficiales presos y han sido horriblemente torturado.

― ¿Va a obedecer la Fuerza Armada al Comandante en Jefe Juan Guaidó cuando sea el momento de que entre la ayuda humanitaria el 23 de febrero?

― Esos soldados, policías y oficiales tienen familia que está pasando hambre, que pasan penuria y no consiguen los medicamentos que requieren cuando se enferman y tendrán que escoger si bajan el fusil y pasa la ayuda humanitaria o enfrentan el pueblo. El Libertador Simón Bolívar lo señaló de una forma muy clara. “No hay nada más triste que un soldado que empuñe las armas que se le dieron para defender a la República en contra de su propio pueblo”.

― ¿Qué hace falta para que termine de caer el régimen?

― Un empujoncito, responde.

― ¿De quién?

― Fundamentalmente de los venezolanos y creo que el 23 de febrero va a ser una fecha muy clave en ese sentido.

Las luces se apagan y las cámaras dejan de grabar, agradezco el embajador por su tiempo. Una vez que se marcha recuerdo que debía dejarle la edición impresa de El Tiempo Latino que circulaba ese viernes, así que se la encomiendo a su asistente.

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