Hasta un tercio de los reemplazos de rodilla causan dolor constante… y arrepentimiento

Danette Lake pensó que la cirugía le aliviaría el dolor de rodillas.

Causado por la artritis, comenzó como una molestia constante después de cumplir los 40, en gran parte por la presión del sobrepeso. Pero, aunque Lake logró perder 200 libras con dietas y ejercicio, el dolor en las rodillas persistió.

Dos años atrás, Lake sufrió un ataque sexual que la dejó con un trauma físico y psicológico. Se dañó las rodillas luchando contra el atacante que había irrumpido en su casa. Aunque logró escapar, sus rodillas nunca se recuperaron. Varias veces terminó en la sala de emergencias por el intenso dolor. El trabajo de Lake, que en parte era cargar maletas en aviones, la dejaba con frecuencia en un estado de desesperación.

Cuando un médico le dijo que un reemplazo de rodilla reduciría el dolor de la artritis en un 75%, Lake se alegró mucho.

"Pensé que el reemplazo de rodilla iba a ser una cura", explicó la mujer, quien ahora tiene 52 años y vive en una zona rural de Iowa. "Me emocioné solo de pensar que por fin el dolor se iba a terminar y que tendría calidad de vida".

Pero un año después de la cirugía en su rodilla derecha, Lake dijo que todavía está sufriendo por un dolor incapacitante que le impide trabajar.

"Tengo un dolor constante, 24 horas al día, 7 días a la semana", contó. "Hay veces que ni siquiera puedo dormir".

La mayoría de los reemplazos de rodilla se consideran exitosos y el procedimiento es conocido por ser seguro y económico. La cantidad de cirugías se duplicó entre 1999 y 2008, con 3,5 millones de procedimientos al año previstos para 2030.

Pero el sufrimiento de Lake ilustra los riesgos y las limitaciones de esta cirugía. Y a los médicos les preocupa cada vez más que el procedimiento se realice en exceso y que se sobrevaloren sus beneficios.

Las investigaciones sugieren que hasta un tercio de las personas que tienen un reemplazo de rodilla continúan experimentando dolor crónico, mientras que 1 de cada 5 no está satisfecha con los resultados. Un estudio publicado el año pasado en la BMJ encontró que el reemplazo de rodilla tenía "efectos mínimos en la calidad de vida", especialmente para pacientes con artritis menos severa.

Un tercio de los pacientes que se someten a un reemplazo de rodilla podrían no ser los candidatos apropiados para el procedimiento, debido a que sus síntomas de artritis no son lo suficientemente severos como para merecer una intervención agresiva, concluyó un estudio de 2014 publicado en Arthritis & Rheumatology.

"Hacemos demasiados reemplazos de rodilla", dijo el doctor James Rickert, presidente de la Society for Patient Centered Orthopedics, que aboga por una atención de salud asequible. "Podemos debatir el número exacto; pero casi nadie discute que no estamos haciendo demasiadas".

Aunque los estadounidenses están envejeciendo y aumentando de peso, esos factores por sí solos no explican el crecimiento explosivo del reemplazo de rodilla. El aumento podría estar impulsado por una mayor cantidad de lesiones entre los pacientes más jóvenes y una mayor disposición de los médicos a operar a personas no tan mayores, entre los 50 y 60 años, señaló Rickert, quien es cirujano ortopédico en Bedford, Indiana. Este cambio se ha producido porque los nuevos implantes pueden durar más tiempo —unos 20 años— antes de desgastarse.

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