Testigo colombiano revela más detalles sobre su vínculo con el FBI para rastrear al Chapo

En febrero de 2011, el FBI inició las aproximaciones con él y lo reclutó para que se constituyera en un informante

Tales circunstancias habrían afectado de sobremanera al testigo, por lo que hubo de someterse a una "terapia electro-convulsiva" que lo ayudara a controlar la severa crisis nerviosa que padecía. Refirió que llegó a perder la memoria a corto plazo y que en la actualidad aún debe tomar medicamentos. Advirtió, eso sí, que esto no afectó su capacidad para recordar su trabajo para el Chapo Guzmán.

El testigo también dio a conocer que en el año 2012 fue instado por el FBI para que se trasladara a México para monitorear en tiempo real la actividad telefónica de Joaquín Guzmán Loera y así obtener información clave que permitiera la captura del acusado. Contó que fue en esa oportunidad cuando el Chapo logró escapar durante la redada llevada a cabo por la policía en Los Cabos.

Las labores de Christian Rodríguez con el FBI igualmente contribuyeron a la captura del narcotraficante colombiano, Jorge Cifuentes, pues el testigo instaló un software remoto de localización GPS en su teléfono, un hecho lo que la haría elegible para cobrar la recompensa de USD 5 millones que se ofrecía por los aportes con esta captura.

Explicó que configuró un servidor similar al que le instaló al Chapo, para interceptar las conversaciones de los Cifuentes, ideando una manera de instalar de forma remota un rastreador de localización GPS en el teléfono de Jorge Cifuentes que posteriormente permitió su captura.

A manera de anécdota, Rodríguez contó un episodio que tuvo lugar en las montañas de Sinaloa donde se produjo una encarnizada persecución del Chapo Guzmán por parte de militares de la nación azteca durante tres días. A bordo de helicópteros los efectivos castrenses persiguieron al acusado quien en ningún momento perdió el control y se mantuvo "siempre tranquilo".

Esto ocurrió, según narró, poco tiempo después de que había intentado intervenir los cibercafés y le tocó a acompañar a los narcotraficantes en la travesía de tres días por las montañas sinaloenses. Sólo después pudieron regresar a la ciudad.

Manifestó haberse sentido muy mal por todo esto y, entonces, puso distancia con la organización de Joaquín Guzmán, lo que logró mediante el entrenamiento de dos muchachos, a saber, Charly y El Gordo, quienes habrían de dirigir las comunicaciones del Chapo a diario.

Dijo que por su trabajo con el acusado solamente recibió como pago USD 500 mil.

Entretanto, la defensa de Joaquín Guzmán Loera, a cargo de Eduardo Balarezo a Cristhian Rodríguez giró en minimizarlo como profesional y tratar de hacerlo ver como un simple técnico que creó una red de “garabatos”, manera como calificó el sistema de comunicaciones diseñado por el testigo.

El abogado también apuntó a desmentir los señalamientos de Christian Rodríguez en torno a la actividad de espionaje que mantuvo, presuntamente, en contra de su esposa. Argumentó que el acusado es un hombre carente de formación, por lo que no podría haber estado leyendo informes sobre la actividad de spyware en los teléfonos de su esposa y amantes porque "no es un hombre educado" y "tiene una gran cantidad de dificultades para escribir".

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