Un millenial en la presidencia de El Salvador

El primero de junio, Nayib Bukele de 37 años, se juramentó como presidente de El Salvador. Ganó inesperadamente en la primera vuelta el pasado 3 de febrero con su imagen juvenil y poco convencional bajo la consigna anti corrupción: “devuelvan lo robado”. Sin especificar cómo lo hará, Bukele, de origen palestino también prometió sacar a su país de su pasado de guerras y violencia y enrumbarlo hacia un futuro próspero y sin divisiones ideológicas. "Aquí no es importante ya que sean de izquierdas o que sean de derechas, lo importante es ir a sacar sustancialmente los problemas que el país necesita” señaló al tomar posesión.

El presidente más joven de Latinoamérica logró impactar el imaginario de las nuevas generaciones de El Salvador con el uso inteligente y sin precedentes de las redes sociales. Ante la sorpresa de todos y de él mismo se impuso en la primera vuelta de las elecciones presidenciales con su movimiento político GANA rompiendo así con 30 años de bipartidismo en los que el izquierdista FMLN y el conservador ARENA se habían turnado en el poder.

En El Salvador, desde donde acabo de regresar, pude percibir una gran expectativa y al mismo tiempo una gran incógnita sobre el verdadero rumbo que tomará el gobierno de Bukele. Y es que el joven presidente inició su carrera política en el partido de extrema izquierda Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), pero ahora ha prometido cortar las alianzas de política exterior con la izquierda internacional de su predecesor, Salvador Sánchez Cerén. Para demostrar la seriedad de sus intenciones en este sentido, ni el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ni el de Nicaragua, Daniel Ortega fueron invitados a la ceremonia de su juramentación por considerarlos “no democráticos”. En cambio, ha señalado que le dará prioridad a las relaciones con los Estados Unidos, país donde vive un tercio de los salvadoreños contribuyendo a la economía nacional con importantes remesas, las cuales continúan siendo la principal fuente de divisas del país centroamericano.

Lo que más ha diferenciado a Bukele del resto de los políticos es su forma de comunicación. Con gran audacia ha manejado las redes sociales Facebook y Twitter para convocar a los actos públicos de su campaña incluyendo su toma de posesión el pasado primero de junio. Lo mismo ha hecho con los nombramientos de su gabinete de ministros este mes, el cual hasta el momento, está conformado por mujeres en un 50%.

Bukele toma las riendas de su país en una compleja situación al presentar una de las tasas de homicidios más altas del continente, con unas tasas de crecimiento promedio alrededor del 2.5%.

Como la violencia es uno de los problemas más graves debido a la presencia de las pandillas llamadas la Mara Salvatrucha (MS-13), se ha visto con gran interés la noticia de que la principal pandilla en El Salvador, puso recientemente sobre la mesa la posibilidad de "detener la violencia por la vía del diálogo" con Bukele. Se especula que eso sería posible ya que dicho diálogo se llevó a cabo mientras el actual presidente ejercía el cargo de Alcalde de San Salvador. “Una cosa es negociar con el pandillero y otra cosa es lidiar", aseguró Bukele al diario español ABC.

Modelo de la era digital, el nuevo presidente de El Salvador salió de la izquierda violenta de su país para enfilar su rumbo con su experiencia como empresario hacia un pragmatismo político. Quiere resolver los problemas de su país y por ello convoca a la gente a aportar soluciones concretas para combatir la violencia y la pobreza, la cual se estima en un 38%.

¿Lo logrará? Eso está por verse sobre todo porque a pesar de haber ganado de manera avasallante la presidencia, se enfrenta a un congreso controlado por la oposición donde los partidos de siempre con ayuda del PCN (Partido de Conciliación Nacional) y el PDC (Partido Demócrata Cristiano) tienen control férreo.

Desde esta tribuna queremos desearle suerte al pueblo Salvadoreño y pedimos que “este cambio sea para mejorar”, tal como me lo dijo el taxista que me llevó al aeropuerto internacional de San Salvador.

CITA

“El nuevo presidente de El Salvador salió de la izquierda violenta de su país para enfilar su rumbo con su experiencia como empresario hacia un pragmatismo político”.

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