Los Nacionales se vienen a menos y con ellos la confianza de los fanáticos

La seguridad de la franquicia empieza a mermar

En las buenas y en las malas, siempre ahí. Pero en ocasiones, la repetición de las caídas hace que la relación pase por un camino oscuro. Actualmente, esta es la etapa que marca partes distantes, con los Nacionales de Washington siendo presa sencilla de sus rivales, en un caso poco pensado antes de comenzar la temporada 2019 de las Grandes Ligas.

La organización capitalina no solo mostró números negativos en el primer mes de temporada, el desarrollo del lapso dejó mucho que desear, con el pitcheo, principal fortaleza de la franquicia, como el punto débil.

Si las cosas no salen bien el que se supone es el eslabón más fuerte de la cadena, entonces la seguridad empieza a mermar. Esto es lo que hoy en día ocurre en los alrededores del Nationals Park, otrora fortaleza custodiada por los seguidores del equipo, pero que en el presente ve nacer más preguntas que respuesta sobre el futuro inmediato de sus integrantes.

La grieta

Pese a que son los jugadores los encargados de saltar al campo para ganar, una parte importante pasa por defender la casa. Hasta el 12 de mayo, cuando presentaban marca general de 16-24, el récord como local no era alentador, con foja de 7-11.

Hacer el trabajo en terreno propio supone llevar las cosas con más calma de lo normal. No es que ganarlo todo ahí asegura el boleto a la postemporada, pero sí hace poner sobre la mesa el aspecto anímico, ese en el que no hay estadísticas, pero sí da paso al verdadero talento.

Cuando los números nos son suficientes para medir la importancia de un jugador o equipo, este es el encargado de separar a los buenos peloteros de los grandiosos.

Pero esto último está quedándose corto en el ámbito de los Nacionales, estériles ante el desafío de cada encuentro y eso se paga caro con los que noche a noche acuden el estadio para apoyarlos.

No solo son quejas frecuenten en la casa, también se extienden en redes sociales y demás plataformas. Sobre esto último, SB Nation presentó en su Fan Pulse el porcentaje de confianza que hoy muestran los fanáticos de los Nats con sus jugadores y dirigencia, estadística nada alentadora.

En el caso de la aprobación a la gestión del manager Dave Martinez hasta el segundo domingo de mayo, la línea iba en franco descenso, con un 21%. Al inicio de la campaña este superaba el 70% del apoyo de los suyos, números en caída libre frente a lo que ha sido un andar irregular que de momento promete más quejas.

Asume la responsabilidad

En medio del caos que representa estar abajo en la tabla de posiciones, solo superando a los Marlins de Miami en la parte baja del este de la Liga Nacional, son muchos los que cuentan con una cuota de culpa sobre el pobre andar por la zafra; sin embargo, un personaje en particular y que no pisa el campo para jugar se puso de frente y asumió la responsabilidad por la frustrante etapa que atraviesa el conjunto capitalino: Mike Rizzo.

El gerente general aseguró en entrevista con The Sports Junkies que nadie se siente peor que él sobre la actualidad del conjunto de Washington.

“En primer lugar, no hay nadie más molesto, decepcionado y frustrado con esta temporada que yo”, aseguró el ejecutivo.

A su juicio, la defensa conforma el grueso de su molestia, rubro que para el 12 de mayo contaba con 28 errores, la segunda mayor cantidad en su división, solo por encima de los Mets de Nueva York, con 33 pifias.

Pero este no es solo el elemento quebrado de la organización. Cuando llegan los problemas parecen que lo hacen en grupo y es este el punto más alto de dicha situación para los Nats, quienes ven en sus brazos y también su bateo manifestaciones de frustración, las cuales terminan reflejándose en el marcador.

“Ha habido un bajo rendimiento colectivo en muchas áreas diferentes”, confesó Rizzo.

No obstante, en medio de una temporada tan larga, la esperanza tiene quien la defienda: “no dejaré de creer en este quipo”, cerró su entrevista.

El viejo conocido

Para echar más combustible al fuego del caos que hoy incendia el clubhouse de los Nacionales, una voz con experiencia sumó su opinión a lo que sucede en las entrañas del equipo. Dusty Baker, manager entre 2016 y 2017 apareció y compartió lo que podría ser un pensamiento poco prudente, y que alimenta el debate por estos días.

En entrevista a MLB Network Radio, el hombre de mil batallas como dirigente lamentó la difícil situación que atraviesa el conjunto capitalino y dijo que aún los apoya; no obstante, lo que soltó después fue suficiente para dar vida a viejas discusiones.

“Francamente, aún desearía estar ahí”. Simple y con pocas palabras, Baker compartió su anhelo por volver a ser dueño del cargo de estratega en Washington, uno del cual fue apartado al concluir la zafra 2017, cuando se hizo con el banderín de su zona, pero cuya alegría fue corta al verse vencido en la serie divisional del Viejo Circuito.

Aunque fueron dos años apenas vinculado a los Nats, el manager quedó con ganas de más, sobre todo luego de lo que actualmente ve.

Una vez fue despedido, la labor de quien tomara el testigo tenía mayor peso en trascender en los playoffs. Con Baker, los capitalinos fueron primeros en eso dos años, pero no pasaron de esa primera fase de postemporada, ambas precisamente llegando al máximo de cinco encuentros. Los Nacionales siempre apuntaban a más cosas y su roster así lo respaldaba, pero a la hora de la verdad todos se venían a menos.

Con Martinez, las cosas no han mejorado; todo lo contrario, en 2018 se quedaron en la ronda regular y este año todo apunta a un final similar, poniendo en entredicho su continuidad en la escuadra.

Un veterano al rescate

Gerardo Parra es uno de los mejores fildeadores de su generación. El jardinero venezolano, ganador en par de ocasiones del Guante de Oro, poco tiene que envidiarle a grandes patrulleros de las mayores, pero aun así es un peregrino de la disciplina.

Actualmente en su sexto equipo y su décimo segundo año en Grandes Ligas, el latino acordó por un año con los Nats luego de ser puesto en asignación por los Gigantes de San Francisco.

Con un bate oportuno, más que un mentor en la caja de bateo, Parra será importante para que las nuevas generaciones se nutran con el conocimiento de un tipo más que capacitado para hacer el trabajo en el outfield.

Si todo sale bien, será un matrimonio de corta data, pero con mucho para aprovechar entre las partes.

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