“Siempre seré la misma persona humilde que llegó a DC”

El empresario y activista salvadoreño Manfredo Mejía cuenta con una trayectoria de más de 30 años en D.C.

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Su nombre es conocido en la comunidad activa de salvadoreños en el área de Washington, pero también en la de Intipucá y San Miguel en El Salvador.

Manfredo Mejía, quien emigró desde “El Pulgarcito” hace cuatro décadas, es un empresario que no olvida sus raíces y promueve la cultura salvadoreña en Estados Unidos.

Forma parte del Comité de Ciudades Hermanas Arlington- San Miguel, mediante el cual se han realizado intercambios culturales desde 2006 y labores sociales en las zonas golpeadas de esa región del país centroamericano.

Mejía es dueño del restaurante Atlacatl en Arlington, Virginia, un ícono en medio de la modernización que ha llenado de grandes edificios al corredor Columbia Pike.

Su liderazgo, sencillez y compromiso con la comunidad y labor social lo hacen acreedor de un reconocimiento presentado por el banco BB&T en el marco de The Powermeter 100 de El Tiempo Latino.

Quienes lo conocen reafirman ese compromiso. “Es un hombre de negocios que lleva 33 años como empresario, sobreponiéndose a grandes retos. Es un ejemplo de de persistencia y de solidaridad para nosotros. Él y toda familia representan un aporte importante no solo para los salvadoreños y la gente de Intipucá, sino para la comunidad en general”, expresó Joel Martínez actual presidente del Comité de Ciudades Hermanas Arlington- San Miguel.

Como muchos inmigrantes que llegaron a Estados Unidos buscando un mejor futuro, Manfredo Mejía emigró con su esposa a esta región persiguiendo el sueño americano. De su labor como agricultor en El Salvador se trasladó a la cocina.

“Empecé lavando platos en un restaurante, luego fui ayudante de cocina, después cocinero. Gracias a Dios después fui jefe de cocina en uno de los restaurantes más destacados de Washington con comida italiana”, contó.

En 1995 se asoció con su cuñado para abrir un pequeño restaurante en Washington DC. En 2000 se mudó a Virginia y abrió el restaurante Atlacatl. “Desde entonces trabajamos con mi familia y nos ha ido bien”, expresó el empresario salvadoreño.

Testigo del cambio demográfico

Mejía llegó a Estados Unidos en 1975 y se instaló con familiares en el Distrito de Columbia. “Éramos muy pocos hispanos en el área y nos concentrábamos en el área de Mount Pleasant y Columbia Road”, contó.

En ese entonces, las organizaciones de ayuda para los inmigrantes eran pocas y el español casi no se hablaba. La migración de ese entonces era en su mayoría caribeña.

Hoy los hispanos en DC representan más del 10 por ciento de la población y por ley las agencias de servicios cuentan con un sistema para ofrecer atención en español.

Ciudades Hermanas

Mejía es cofundador del Comité de Ciudades Hermanas Arlington-San Miguel, una iniciativa impulsada en 2004 por el ex concejal de Arlington, Walter Tejada. “Me he mantenido activo en el Comité. He sido presidente, secretario y tesorero, buscando ayudar. Aunque es tanta la necesidad que uno no se da abasto”, manifestó.

“El Comité está vivo gracias a la persistencia de Manfredo”, dijo Martínez.

Según Martínez, el Comité ha ayudado a colegios y otras organizaciones de San Miguel con un total de $120 mil, incluyendo compras de computadoras, útiles escolares y ayuda humanitaria.

“Hemos ayudado a techar un colegio en Intipucá y cada año distribuimos mil 500 mochilas a los niños”, dijo Mejía.

Carnaval de San Miguel

Una de las principales fuentes de recaudación de fondos del Comité es la participación en el carnaval de San Miguel que se lleva a cabo en noviembre.

Ciudades Hermanas realiza cada año el evento “Miss Sister City” donde eligen la Reina de la organización, entre varias candidatas residentes en el área metropolitana de Washington y de las ciudades y poblados de El Salvador.

La reina del evento es electa por medio de la venta de votos y de esa manera las jovencitas junto a sus comunidades que representan, se esfuerzan por obtener el mayor número de votos para ser coronadas.

Una vez coronada, la nueva soberana se prepara para su participación en una carroza, que representa a los salvadoreños residentes en el área metropolitana de Washington, DC.

El evento “Miss Sister City” permite a los organizadores recolectar los fondos que se usan para la compra de computadoras, uniformes deportivos, y material didáctico, entregados a centros educativos de mayor necesidad en El Salvador.

“Los fondos también son destinados para ayudar al Asilo San Antonio de San Miguel y a personas particulares que necesitan ayuda sobre todo en materia de salud y educación”, explicó Manfredo Mejía.

Pese al éxito, Mejía no ha perdido su esencia y dice: “Siempre seré la misma persona humilde que llegó aquí sin nada, pero agradecido con Dios y la vida por lo que he logrado”.

El salvadoreño lleva más de cuatro décadas casado. Vive en Virginia y tiene cuatro hijos, tres mujeres y un varón.

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