¿Por qué Neymar no salió del PSG?

Aspiraba a salir de la entidad francesa tras una histórica llegada en 2016

El fútbol no había estado tan enfocado en un movimiento en mucho tiempo. El mercado de verano de 2019 pudo haber marcado un antes y después en la disciplina; sin embargo, el balompié más como negocio que como deporte impuso su ley, una en la que, pese a que la esperada transacción nunca se concretó, movió los cimientos de una maquinaria mundial que más temprano que tarde tendrá un final, feliz para algunos y amargo para otros.

El personaje cuyo nombre estuvo en la mesa a lo largo de varias semanas fue el del atacante brasileño Neymar, figura del Paris Saint Germain (PSG) y quien aspiraba a salir de la entidad francesa tras una histórica llegada en 2016; no obstante, la última palabra estuvo del lado de la gerencia parisina, la cual ató un tiempo más al amazónico a pesar de su negativa.

Un hombre de millones

Hoy con 27 años de edad, el brasileño alguna vez fue referencia en su país natal vistiendo el uniforme del Santos, mítico club donde un inmortal de la talla de Pelé se dio a conocer. Bajo esos parámetros del que para muchos en el mejor futbolista de la historia, en 2013 inició la lucha europea por hacerse con sus servicios.

Los dos grandes de España, Barcelona y Real Madrid, negociaron con su agente, su padre, por llevarlo al Viejo Continente, con el cuadro catalán como el gran ganador en una apuesta que se fijó en 50 millones de euros.

Fueron tres años de buen fútbol para Neymar en la Ciudad Condal; sin embargo, su deseo de ser dueño del Balón de oro quedaba a la sombra de una de las figuras de su generación: Lionel Messi. Las aspiraciones del suramericano eran individuales, pero eso no le impidió celebrar con los colores culé.

Aun así, en 2016 decidió dar un paso al costado y abrirse camino por sus propios medios. Al enterarse de la situación, en Francia cortejaron a su entorno, algo que se materializó como un increíble cheque por 220 millones de euros, hasta la fecha la adquisición más costosa en el balompié y que aún despierta todo tipo de críticas por lo que se considera ha sido una compra exagerada.

Lujo y condena

Que el PSG haya pagado eso supuso un golpe en la mesa. Neymar suma al año 36 millones de euros netos, algo que ningún futbolista en el planeta percibe. Pero esa misma situación que hace de él la envidia de sus colegas es al mismo tiempo su condena.

Con una ficha tan elevada no son muchos los clubes con opciones de sumarlo.

En el presente verano, Barcelona volvió a contactar a la gerencia del PSG para llevarlo de vuelta a la que por tres años fue su casa. Las negociaciones fueron constantes, pero el resultado fue negativo. En Francia no esperaban menos de lo que costó, incluso se reveló que el propietario del cuadro galo, Nasser al Khelaifi, esperaba sumar 300 millones de euros por él.

Desde Cataluña querían pactar por la vía del cambio; además de dinero (una cifra que rondó los 120 millones de euros) ofrecían jugadores. El desfile de piezas se conoció a través de la prensa francesa, con futbolistas como Ivan Rakitic y Philippe Coutinho en la apuesta. Pero el rechazo fue la única vía desde París.

En su lugar, aspiraban a contar con uno de casa, Ousmane Dembelé, pero la gerencia blaugrana se negó a entregarlo.

Rival histórico

El Real Madrid también se sumó a la pela por Neymar. Así funcional el fútbol, a veces para inflar el precio de un jugador, otra por interés verdadero. Hasta el momento se conoce de mínimas búsquedas en la capital española, pero también se sabe que desde hace mucho quieren tener a un elemento de su talla en sus filas, más aún tras la salida en 2018 del portugués Cristiano Ronaldo.

El músculo económico existe en Madrid, aunque puede que el deseo sea desembolsillar tal cantidad de euros, o más por un compañero del amazónico: Kylian Mbappé.

Cuando se habla de talento emergente no hay otro como el delantero, un joven veloz que ya sabe lo que es alzarse con el más importante trofeo del fútbol, el Mundial.

Aunque se sabe de esto como un anhelo, el Real Madrid es uno de esos pocos todopoderosos del balompié que saben atraer a los más talentosos exponentes por varios vías, bien sea mostrando su infinito palmarés o firmando un cheque en blanco.

Sea cual fuera la forma, Neymar está a la espera de ese movimiento para resolver su futuro.

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