Así seduce la cultura latina a Washington, D.C.

La vida cultural latina en DC es vibrante. Aquí algunas razones para que estemos orgullosos

Ponerse la camiseta roja y cada verano acudir al estadio a mirar un partido de béisbol es amor al deporte y el deporte es cultura. Si el béisbol es una faceta de la cultura estadounidense, también lo es el fútbol, conocido en estas tierras como “soccer”. Tanta es su influencia que incluso en DC hay un nuevo estadio y esto es debido al impacto latinoamericano.

Este es el concepto: Si el deporte es cultura, entonces todo es cultura; pero hay otra consideración más, no hay cultura de primera ni de segunda. Lo que sí hay es una cultura dominante y aún así desde que los latinos empezamos a llegar a esta área, por años 50 del siglo pasado, seguimos haciendo camino al andar para se conozcan y se reconozcan nuestros valores y facetas culturales.

El pionero en este esfuerzo está en la calle 14, en Columbia Heights. Se trata del Teatro GALA, que es como una fuerza de gravedad donde convergen muchas disciplinas culturales. También está Hola Cultura, que como un buen cronista registra, difunde y promociona las expresiones y tradiciones culturales latinas en el Distrito de Columbia. El Museo de las Artes de las Américas, el Instituto Mexicano de Cultura, el Centro Latino del Smithsonian y las embajadas, todos desde sus espacios hacen y divulgan la cultura latina.

“Cultura es algo que construimos todos los días y en D.C. la vemos en todas partes. Todo el tiempo hay eventos con disciplinas y creadores latinos. Vivimos en una ciudad multicultural”, dice Christine McDonald, quien dirige Hola Cultura. Ella es una de las personas que más hace por la inclusión de la cultura hispana en la ciudad. “El mundo latino es increíblemente rico, desde los artistas del barrio hasta los que vienen de los países latinoamericanos tienen mucho que ofrecer”, asegura la promotora cultural.

“Hasta el tamalero”, agrega Alberto Roblest, director artístico de Hola Cultura. “La comida es una de las expresiones más durables de cultura. El tamal sobrevivió a la conquista, a la religión, a la imposición. Es un sobreviviente cultural”. Esta organización durante dos años realizó el Festival del Tamal y a juzgar por la diversidad de comensales, ese bocado al día de hoy resulta tan latino como gringo.

En nuestro idioma

En el Teatro GALA “entendemos que el término ‘latino’ está asociado al español y todas las obras que presentamos llevan subtítulos en inglés”, explica Dubraska Vale, gerente de relaciones públicas y mercadeo de la institución artística. “El lenguaje es el puente de integración cultural; además de teatro, ofrecemos buen cine procedente de Latinoamérica, musicales, comedia y flamenco, entre otras sorpresas”, asegura Vale. Los artífices de este gran difusor cultural que está por cumplir 44 años son Rebecca y Hugo Medrano. El GALA tiene a “Yerma” de Calderón de la Barca y a “In the Heights”, una adaptación de la obra de Lin-Manuel Miranda, como las ganadoras del mejor premio que D.C. entrega al teatro.

Rescatando nuestra identidad

Tanto MacDonald como Roblest coinciden en que hay un resurgir de la búsqueda de identidad entre los latinos de segunda generación. “Creo que todo parte de que un pueblo sin identidad es como una casa sin cimientos”, señala MacDonald al tiempo que Roblest recuerda que en D.C. vivieron el escritor mexicano Carlos Fuentes y el poeta español Federico García Lorca; y, aunque en ese tiempo no hubo un movimiento cultural latino ellos son referentes del mundo hispanohablante.

Resultado de esta travesía cultural en DC son Luis Salgado, Peter Pereira, Alina Collins Maldonado, José Zayas, Caridad Svich o Nando López, buenos actores o directores haciendo teatro o musicales de calidad. Esta diversidad ha creado personajes antes impensables como el salvadoreño-americano Edwin Aparicio, curador del Festival de Flamenco. Este bailador profesional cada año pone a danzantes de España, Latinoamérica y D.C. a moverse a ritmo de zapateo y castañuelas.

“¿Qué mayor riqueza y variedad cultural que esta?”, se pregunta Vale, para quien el GALA es “la casa de la cultura hispanohablante que sirve a un público bilingüe”.

En constante evolución

La cultura latina no es incipiente. Es una entidad llena de vida, que se fusiona, se reinventa, se expande, se integra y se pasea por calles y avenidas; entra a salones, teatros, galerías o estadios. Sí, los estadios de D.C. son también una vitrina cultural gastronómica. Allí los tacos, tan mexicanos ellos, se codean con sus vecinos los hot dogs americanos y las papas fritas. Más si la memoria viaja al pasado encontrará que las papas vienen desde los andes latinoamericanos, otro aporte a la cultura dietética universal. Por cierto, no hay traducción al inglés para taco, tortilla, tamal o empanada y esas palabras han sido adoptadas por la lengua de Shakespeare; mientras el español toma prestado los vocablos champú, sánduche, sueter o gol. La lista es larga y a todo eso se llama cultura.

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