Mascarillas: cuáles, cuándo y cómo usarlas durante la pandemia

El distanciamiento social y el lavado de manos también es clave en la lucha contra el COVID-19

Usar mascarilla, tapabocas o también conocido como barbijo, es una de las más importantes recomendaciones que hacen los médicos, gobiernos y especialistas durante la pandemia de COVID-19. En países como El Salvador, el Ejecutivo incluso analiza imponer su uso como obligatorio en espacios públicos y para libre circulación.

Partamos de un punto clave: el solo uso de la mascarilla no es suficiente para evitar el contagio. Se debe aplicar el distanciamiento físico de dos metros, lavado de manos con agua y jabón, uso de alcohol-gel, entre otras precauciones. Sin embargo, utilizar mascarilla sí evita un mayor contagio, reseñó elsalvador.com.

¿Cuáles usar?

Al inicio de la pandemia, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó al público en general, el uso de bufandas o cubrebocas de tela, porque hacerlo al menos evitaba la transmisión de partículas grandes a través de las gotas de saliva, fuera al hablar, toser, estornudar, gritar, entre otros. La lógica era que ocupar este tipo de mascarilla era mejor que no usar nada.

Esta recomendación tiene otra intención, y es que las mascarillas quirúrgicas (hechas de capas de tela sintética respirable) y las de tipo N95, que tienen mayor capacidad para filtrar el aire y evitar el ingreso de partículas al cuerpo, queden destinadas solamente para el personal de Salud. La idea es no desabastecer el mercado para que estos profesionales estén siempre bien cubiertos.

De hecho, los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) subieron a sus sitios en Internet distintos tutoriales, videos e imágenes, para que las personas puedan fabricar sus propias mascarillas caseras.

La clave es ocupar tela bastante gruesa y con varias capas (alto contenido de algodón, edredones, franelas, tejido apretado), de tal forma que al verlas contra una fuente de luz, esta luz no pase fácilmente. Recomiendan, también, incluir entre las capas un filtro casero, por ejemplo de los que se ocupan para hacer café, en aspiradoras o toallas de papel.

El New York Times escribió un artículo al respecto, en el que consultó a Scott Segal, presidente del Departamento de Antestesiología en el Centro Médico Bautista Wake Forest. Este médico avaló el uso de mascarillas hechas de tela caseras, y sobre qué material ocupar, recomendó: “Si la luz atraviesa las fibras con mucha facilidad, de modo que casi puedes verlas, no es una buena tela. Si el tejido es más denso y el material más grueso, de tal manera que la luz no pasa con tanta facilidad, ese es el material que debes usar”.

Pero… ¡mejor de telas no!

Pero, en el caso de El Salvador y ante el pico de contagiados, ¿conviene salir a la calle, al supermercado, al trabajo con aire acondicionado, a la farmacia, con una mascarilla hecha solamente de tela?

Mario Gamero, médico infectólogo, responde con firmeza que “todas esas mascarillas de tela, que están fabricando o que hacen artesanalmente, no llevan ningún control de calidad. El peligro es que la persona, por creer que anda esa mascarilla de tela piensa que va a quedar protegida de una infección, o un virus, cosa que no es así”.

“Una mascarilla de tela puede servir a la persona que anda enferma, que tose o estornuda, y esas partículas grandes quedan en la tela; pero no sirve para protegerse de una persona enferma. Usted puede andar con su mascarilla de tela, ahí queda la saliva y las secreciones grandes al toser, pero para protegerse de alguien enfermo, no le va a servir absolutamente de nada”, dijo el médico.

Para Gamero, a pesar de que las tipo N95 o quirúrgicas deberían ser ocupadas solamente para personal médico, no ve mal que las familias salvadoreñas, si pueden comprarlas, opten por hacerlo. El problema, explica el médico, es que los precios se han disparado.

“Hay una acción importante que debe retomar el Gobierno: tiene que regular el costo de las mascarillas a como estaban. No tienen por qué andar subiéndole el precio, aprovechando el dolor del pueblo para andar vendiendo caro todo este equipo. Lo que una caja antes costaba 7 dólares, hoy vale 30, 35 dólares. ¡Es increíble, es exagerado!”, critica el galeno.

Hay una opción intermedia. La española Carmen Sarabia, profesora de Enfermería de la Universidad de Cantabria, comentó al periódico La Vanguardia que las mascarillas tipo F222 o N95 “deshechables básicas que encontramos en las farmacias, están pensadas para usarse unas ocho horas seguidas y luego tirarlas. Claro que si uno las usa solo para ir a comprar el pan, no hace falta gastar una cada vez. Se puede guardar tras cada uso en una bolsa o recipiente de plástico que cierre herméticamente, y reutilizarla hasta alcanzar esas aproximadamente ocho horas de vida útil”.

La misma especialista Sarabia aclara que las mascarillas quirúrgicas y las de tipo N95 no deben ser desinfectadas, ni lavadas o puestas al sol, ni ventiladas “para que muera el virus”, ni rociarlas con alcohol-gel, desinfectantes, cloro o lejía. Lo que hacemos con todo esto es dañarlas y reducir su capacidad de filtración.

¿Dónde usar mascarilla?

Gamero recomienda usar curebocas tipo N95 siempre que se salga a la calle, debido a que la cantidad de personas que tienen el virus pero no presentan síntomas es alta.

Si se está en un lugar de trabajo cerrado y que no tiene ventilación natural, sino solamente aire acondicionado circulante, lo mejor es no quitarse la mascarilla. Tampoco es conveniente comer dentro de un espacio laboral así, pues al quitarse la mascarilla para alimentarse, la persona estará expuesta.

Mantenga el uso de mascarilla al manejar, y hágalo de preferencia con las ventanas abiertas, en lugar de ocupar el aire acondicionado.

Al estar en casa, siempre que todas las personas que viven en el lugar hayan seguido los protocolos de higiene, no es necesario portar la mascarilla. Sin embargo, si un miembro de la familia comienza a presentar síntomas como tos seca, estornudos, fiebre u otros asociados al COVID-19, es conveniente que se aísle en una zona de la casa, y que ocupe mascarilla como prevención, mientras se monitorea que sus síntomas no se disparen.

El uso de mascarilla es clave, pero hay otro factor que previene al virus de forma contundente: el distanciamiento físico.

Fuente: elsalvador.com.

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