No deje que la diabetes toque su puerta

Ponga atención a lo que comerá en esta época de festividades y haga ejercicio

La pandemia empieza a pasar la factura al cuerpo. Los ojos irritados, la piel sensible por el uso extendido de la mascarilla, el cuello rígido, caída del pelo o los músculos entumecidos son reacciones que quizá desaparecerán cuando esto se acabe, pero hay otras que tendrán consecuencias de por vida: la diabetes es una de ellas.

El coronavirus ha alterado el sentido de normalidad y de eso se está aprovechando la diabetes tipo 2, enfermedad que no es nueva pero sí es muy oportunista, porque es el resultado de factores genéticos y de un estilo de vida poco saludable.

Noviembre es el mes de la concientización de este problema de salud pública. Más de 34 millones de estadounidenses sufren de diabetes tipo 2, según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC). Lo preocupante es que cada vez más niños y jóvenes engrosan estas estadísticas.

“Los latinos genéticamente tenemos el riesgo de más del 50% de desarrollar diabetes tipo dos y lo grave es que hay muchos que ya la tienen y que aún no han sido diagnosticados”, dice Liliana Gómez-Medley, doctora en medicina Familiar de Kaiser Permanente. Su diagnóstico es tajante:

“Pacientes que sus exámenes aparentan normalidad pero que tienen sobrepeso son considerados pre diabéticos”.

La diabetes es el resultado del sedentarismo y una alimentación abundante en harinas, almidones, azúcares y productos altamente industrializados y procesados.

Para quienes ya tienen la enfermedad nunca es tarde para adoptar hábitos alimenticios saludables, hacer ejercicio con regularidad, tomar las medicinas y seguir al pie de la letra lo que el médico aconseja.

Es cierto que hay un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 entre aquellos que tienen un factor genético, pero Gómez-Medley quiere que quede bien claro que puede afectar a todas las personas, si comen mal y no ejercitan el cuerpo. Su pedido para los latinos: no desmandarse en esta temporada de festividades, donde suele haber abundante comida y poca inclinación al ejercicio por el frío y el temor al coronavirus.

¿Cuándo debe ir al doctor?

Con un plato lleno de pan, arroz, fideos, tortillas, papas, frituras, sodas y jugos procesados es imposible poner a raya al sobrepeso y la obesidad; y, sin vegetales, carnes bajas en contenido de grasa y sin ejercicio dé por sentado que la diabetes ya está rondando la esquina.

Esta profesional pide observar las siguientes señales de que algo no va bien: “Si ve que aumenta de peso, siente mucho cansancio, la visión se vuelve borrosa, tiene mucha sed, orina demasiado o pierde demasiado peso, vaya al doctor”.

Debido a la pandemia, la diabetes se ha descontrolado, ya sea por el encierro, el estrés, falta de ejercicio, pésima alimentación y las visitas aplazadas al doctor por miedo al coronavirus. Al consultorio de Gómez-Medley llegan e incluir mayor variedad”.

Un desayuno ideal es el si pacientes que reportan que han dejado de tomar las medicinas para bajar el colesterol, la presión alta o la glucosa porque se quedaron sin empleo y no tienen dinero.

Una diabetes fuera de control destruye la calidad de vida del paciente.

Los augurios no son buenos: infartos de corazón, ataque cerebral, alto riesgo de ceguera, probabilidades de amputación de los pies, fallo renal y hasta peligro de demencia son solo algunas de las consecuencias.

Hablando del coronavirus, los pacientes diabéticos están entre los más expuestos a sufrir serios fallos respiratorios, terminar en el hospital con ventilador y hasta morir.

No sin vegetales y frutas

Aleje los cantos de sirena de la diabetes cambiando de dieta. Decirlo es fácil, hacerlo es lo difícil si se ha crecido comiendo pupusas, plátanos fritos, frijol y arroz; pero como Gómez-Medley les dice a sus pacientes: “no está prohibido comer esos alimentos, lo que sí hay que reducir son las porciones guiente: una porción de papaya, un plátano pequeño, un té sin azúcar y si le gusta el pan, que éste sea integral. Otra variante es un jugo de frutas natural sin agregarle azúcar o una porción de fresas, moras y yogurt.

¿Y el almuerzo?: la mitad del plato debe estar llena de vegetales como lechuga, brócoli, pimientos, col y otros de su preferencia; la otra mitad divídala en dos: la primera para la carne, mejor si está cocida o al horno y no más grande que el tamaño de la palma de la mano; y la segunda mitad es para una pequeña porción de arroz integral, una papa o mejor si los reemplaza una vez con quinua, otra con lentejas, frijol o garbanzos. ¡Ah!, no olvide una porción de fruta, aunque sea congelada, y un buen vaso de agua.

“Todos los alimentos son necesarios porque proporcionan vitaminas, minerales, carbohidratos y proteínas, pero la clave está en comer menos. Si tiene ganas de un dulce, coma la mitad de un mango o una tajada de piña”, recomienda Gómez-Medley. El cuerpo también necesita de las grasas, mejor si vienen del aguacate, que tanto gustan a los latinos. Una pequeña porción de almendras y unas cuantas gotas de aceite de oliva son bienvenidas.

Los hijos son lo que comen los padres. Cuando a la consulta de Gómez-Medley llegan lamentándose de que los niños están con sobrepeso porque les gusta los dulces, las sodas y la comida chatarra, ella les pregunta: “¿Quién compra la comida?”. No hay excusa, la responsabilidad de lo que se consume en casa recae en los adultos.

¡A mover el esqueleto!

La otra vía de escape es mover el cuerpo con intensidad moderada. Diariamente, al menos 30 minutos de ejercicio, cinco días a la semana es lo recomendable. Puede correr, caminar a buen paso o hacer estiramiento de músculos. “El mejor ejercicio es el que se disfruta”, dice Gómez-Medley.

Lo de cuerpo sano en mente sana calza perfecto en este tiempo, puesto que el ejercicio ayuda a la parte emocional, a dormir bien, a aliviar el dolor de las articulaciones. “Consiga unas pesitas para poner peso en las piernas y los brazos; en las mujeres esto aumenta la densidad de los huesos”, es la recomendación de esta profesional.

“Si no tiene pesas ni bandas eche mano de los objetos que hay en casa, el contenedor de detergente, un libro pesado, el palo de escoba sirven. Es tiempo de ser recursivos. Si no puede salir ponga música y baile, lo importante es crear el hábito”. No tienen que ser 30 minutos seguidos. Puede hacerlo cinco o 10 minutos en la mañana y el resto en la tarde.

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